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martes, 27 de mayo de 2014

Imanol Zubero. Sociedades exclusógenas.

Imanol Zubero en la Universidad de La Rioja. (spoonful.es)
Coincidí con Imanol Zubero hace bastantes años ya. Acababa de terminar sociología y empezaba su periplo como profesor universitario. Yo era uno de sus muchos alumnos. Una sola hora de clase nos daba a la semana y la disfrutábamos mucho, de verdad. Tenía la cercanía de la edad, no nos llevaba mas que dos o tres años y eso se nota mucho, pero sí tenía el empaque de profesor, el saber estar, las citas a tiempo y un discurso pausado pero vibrante, sencillo y a la vez, conocedor de lo que hablaba.
Por aquel entonces su compromiso ciudadano ya estaba bien definido, creo recordar que era uno de los portavoces del Movimiento de Objeción de Conciencia de la época. Y dentro del grupo, en su vertiente mas comprometida pues había sido de los pioneros en la insumisión al servicio militar en Bizkaia y andaba en juicios con los militares.
Posteriormente vino Gesto por la Paz. Él fue uno de los creadores-fundadores, creo que no me equivoco, y de hecho asumió la portavocía del grupo pacifista durante unos buenos años, los peores.
También estuvo en política y puede que aún siga, no lo sé.
Donde sí que sigue es en la Universidad del País Vasco en su departamento de Sociología y Trabajo Social. Un saludo.

Enlazo una entrevista que le hizo Javier Muro para spoonful.es donde desgrana algunas ideas muy interesantes.

http://spoonful.es/entrevista/'vivimos-en-sociedades-exclusogenas--que-generan-poblaciones-sobrantes-'_20131121090941.html


'Vivimos en sociedades exclusógenas, que generan poblaciones sobrantes '
Imanol Zubero es sociólogo, experto en movimientos sociales y voluntariado

Imanol Zubero es sociólogo, profesor de la Universidad del País Vasco y director del grupo de investigación 'Civersity Ciudad y Diversidad'. Desde los años ochenta llevan trabando e impulsando iniciativas dirigidas a fomentar el antimilitarismo, la paz en Euskadi, la solidaridad internacional o la democracia local. Le esperamos a la conclusión de la conferencia que imparte en la Universidad de La Rioja, dentro de la Jornada del Voluntariado.

La conversación comienza casi sobre la marcha. Los pasillos del edificio Quintiliano son tan apropiados como cualquier otro lugar cuando la idea es hablar sobre la sociedad de hoy en día. Así que de entrada solicitamos la visión profesional y le planteamos si hoy un sociólogo observa la actualidad, el día a día, más próximo a un estado depresivo o, por el contrario, entra en euforia ante la enorme posibilidad de experimentar y de realizar estudios que plantea la realidad. “Lo cierto –apunta Imanol Zubero- es que desde el punto de vista científico el aliciente es muy grande y muy interesante, se plantean multitud de incógnitas; pero por otro lado –tuerce el gesto- estamos hablando de seres humanos, no de células con las que experiementar… como ciudadano la palabra que surge es tristeza, ¡que poco hemos aprendido!”.

Desde su atalaya a pie de tierra, Zubero asegura que hay muchas definiciones para la sociedad actual. “Yo –asevera- me quedo con la idea de que se trata de sociedades exclusógenas; es decir que tienen un funcionamiento que genera exclusiones”. El sociólogo hace planear la duda sobre si la crisis comenzó en el año 2008. “Igual nos creemos que antes de 2008 no había crisis y quizá, en ese año tan sólo se acentuó. Ahora vemos que la sociedad no es capaz de integrar a todo el mundo, que los Derechos son muy estructurales y que hay gente que se queda fuera”.

S.- ¿Crees que las sociedades de hoy en día tratan de esconder a determinadas personas, que no se vean?
Sí, sí, las sociedades actuales tratan de hacer desaparecer a determinada gente, las sociedades de hoy en día generan poblaciones sobrantes. Tratan de meter los residuos debajo de la alfombra. A esas personas que no siguen los ritmos se les lleva a los márgenes urbanos, a la periferia de la ciudad e incluso se les persigue y se les empuja de una ciudad a otra a través de la aplicación de ordenanzas urbanas. Ahora asistimos a la redefinición de muchos conceptos. Por ejemplo, ya no hay parados sino personas en búsqueda de empleo. La manipulación del lenguaje es tremenda. Hay un dato esclarecedor al respecto y es que se está produciendo un retroceso en la esperanza de vida. En África, en los países más afectados por el SIDA se puede constatar, pero también en Rusia o la propia España, donde la diferencia entre una persona de clase alta y un trabajador es de diez años.

Los universitarios recorren el pasillo camino del aula en la que se imparte la siguiente clase y mientras tanto, cuestionamos a Imanol sobre la pérdida de confianza en las instituciones y administraciones por parte de los ciudadanos y sobre esa doble disposición aparente por parte de la gente. Es decir, la convicción de que ‘si no salgo yo de esta nadie me va a ayudar’ y el incremento de la solidaridad, que se registra al mismo tiempo. “Es así –indica Zubero- y es un tanto contradictorio". Se explica. “Las tradiciones y las costumbres eran el pegamento que mantenía unida a la sociedad, pero lo comunitario ha protagonizado momentos hostiles hacia el individuo. Hoy vivimos un momento rico para la individualización; existe la posibilidad de hacer bricolaje con nuestra vida, desarrollarnos individualmente”.

El sociólogo recuerda que hemos construido una sociedad con Derechos, el Estado del Bienestar. “Estábamos bien, era una maravilla, pero con la crisis eso se ha disgregado. En la sociedad actual Robinson Crusoe no existe o miras hacia adelante y ves una oportunidad o vuelves la vista atrás, a las tradiciones, a la xenofobía…”.

En todo caso, Imanol contempla un aspecto positivo. “Veo un lado optimista en la forma de repensar la comunidad, en la idea de volver a encontrarnos”. Aquí, Zubero cita al escritor Carlos Fuentes y recuerda su libro ‘68’, escrito en París sobre el Mayo del 68 y en el que aparece el eslogan; “Habla con tus vecinos”. “Es así –dice- como no podemos consumir nos estamos encontrando”.
S.- ¿Y la política, es normal el desapego ciudadano que existe hacia los políticos y los partidos?
Sí, yo lo veo normal y muy sano. Lo que estamos echando en falta es credibilidad y eso no es bueno. La Democracia nos permite no estar todo el día pendiente de la política, eso sería muy aburrido, nos permite liberarnos de esa ocupación y tener espacios libres. Habíamos caído en un estado hacia la política de credibilidad y pasotismo y por contra, lo que tienen que hacer los ciudadanos es confiar en sí mismos. La Democracia funciona porque participas. El desapego ciudadano no es hacia la política, sino a cómo se hace la política. Durante el 15-M no se decía ‘No a la Democracia’, sino ‘Queremos Democracia Real’; decían "la vuestra, la que ejercéis los partidos políticos no nos vale”.

Al hilo de esta reflexión, Imanol apunta que uno de los problemas es que lo viejo no termina de irse y lo nuevo no acaba de llegar. Recurre al ejemplo de los Estados Unidos. “Allí también se produjo una crisis de confianza –recuerda- y de esa situación surgió Obama. ¿Quién lo iba a pensar poco antes?”.

S.- Entonces, ¿Crees cómo apuntan las encuestas qué los políticos y los partidos políticos son uno de los problemas de la sociedad?
Los políticos y los partidos políticos actuales son un tremendo problema para la Democracia. Son un artefacto muy contradictorio, ya que constitucionalmente en ellos recae la gestión de lo público en Democracia, pero son organizaciones que no son democráticas. Tienen elementos antidemocráticos evidentes. Hacen falta partidos participativos y creo que son conscientes de ello y están dando pasos, aunque sean meramente cosméticos. Creo que las primarias abiertas son ya terreno ganado, no hay vuelta atrás.

Llegados a este punto la conversación vuelve a cruzar el Atlántico. Preguntamos a Zubero por la influencia que ha podido tener la abundante información que hemos recibido de las primerias norteamericanas, de las celebradas por los Demócratas y también por el Partido Repúblicano. “ –apunta-, pero no sólo las primarias, también hechos como que Obama para aprobar su Reforma Sanitaria haya tenido que reunirse y negociar con congresistas republicanos y con miembros de su propio partido, ha sido una muestra de debate y negociación”.

Aquí, en España, le planteamos a Zubero si uno de los problemas reconocibles es que las decisiones relevantes se toman en los partidos y no en los gobiernos de cada Administración. “Los partidos tienen el poder; en España los tres poderes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- están demasiado conectados”. La casualidad quiso que, probablemente, mientras se mantenía esta conversación en el Congreso de los Diputados se pactaba el Gobierno de los Jueces por parte de los partidos políticos.

Miramos más allá y nos enredamos con Europa sí, Europa no. “Europa es un follón; al respecto tengo el corazón partido”. Y es que el sociólogo cree que “la Unión Europea ha cogido todo lo malo, todo lo que funciona mal de los Estados, una situación que encima en Europa se multiplica”. Del mismo modo, Zubero advierte, “pero ¿cuál es la alternativa? La renacionalización, sería tremendo”. Cree que una opción pasa por trabajar la vía social, civil. “Hay que apostar por alianzas civiles más potentes en Europa. Nos han convencido de que había que luchar, por ejemplo en el tema de la viabilidad de las empresas, por mantener las nuestras y que desaparecieran las de otros países o regiones y quizá lo que tenemos que hacer es unirnos aquí y allá”.

La reflexión de Imanol nos sitúa en la pasada huelga en el Servicio de Recogida de Basuras de Madrid. “Lo que ha pasado en Madrid –dice- es para analizar detenidamente. La huelga ha paralizado 1.200 despidos, ahora las empresas que aseguraban que esos despidos eran necesarios no van a echar a nadie”.
S.- A lo largo de tu carrera también has analizado y estudiado el funcionamiento de los sindicatos. ¿Crees que tienen que reformarse, qué modernizarse?
Sí, tienen que modernizarse. Tienen los mismos defectos que los partidos políticos. Un partido político puede funcionar sin afiliados, pero un sindicato no. Los sindicatos o tienen afiliados o se convierten en asesorías con clientes. Tienen que tener una mayor conexión con sus bases. Tienen capacidad para modernizarse.

S.- Y llegados a este punto, como profesor, ¿Cómo influye la Educación en la sociedad y en este panorama que has descrito?
La Educación es esencial. Uno de los problemas es que tenemos una sociedad muy mal educada; muy educada en cosas malas y poco educada en las cosas positivas. En España se produjo un vuelco a nivel educativo entre los años 80, 90, y también más recientemente. Hubo mucha innovación, y en igualdad se dio un salto tremendo. Pero, esto es igual que cuando descontaminas un río, que en la superficie está bien, pero aún quedan sedimentos. ¿Qué sucede? Pues que cuando dejas de echar agua los sedimentos reflotan y el fango se revuelve… ese es el riesgo que hay ahora.

Gran conocedor de los movimientos ciudadanos, Imanol Zubero también ha observado la Marea Verde por la Educación Pública. “Ha empezado –indica- cuando se han recortado derechos, pero si se queda en los derechos de los trabajadores sería traicionar la idea”.
S.- Siguiendo con la Educación, ¿No crees que está dirigida a conseguir un empleo y no a adquirir conocimientos?
Es cierto. Cuando yo empecé a estudiar Sociología me preguntaban para qué sirve eso que estudias, pero no había problema todos encontramos trabajo; era fácil la inserción laboral. Hoy existe un problema. Es fácil decir… “Hay que buscar algo más que conseguir un empleo”,  pero ahora la cosa está dura. En todo caso, todas las reformas educativas que se ha realizado son la muerte de la Universidad. Un compañero decía: “¿Por qué no crean la Formación Profesional Universitaria y mantenemos las licenciaturas?” No le faltaba razón. Además, la profesionalización de la universidad no garantiza nada.

S.- Entonces, la sociedad no apunta a un panorama muy diferente al que conocemos…
Reiniciar las sociedades es difícil porque hay que hacerlo sobre la marcha. Algunos de los grandes cambios se han producido cuando se han producido grandes parones, grandes catástrofes. De las Guerras Mundiales surgieron los Derechos Humanos o el Estado de Bienestar, pero ¡bufff!, sería tremendo…

lunes, 19 de mayo de 2014

Mentiras sobre la migración.

Triple valla de Melilla. Blasco Avellaneda para eldiario.es
Artículo de Azucena García para "Eroski consumer" en el que nos apunta cinco mentiras muy extendidas entre la opinión pública sobre las migraciones actuales, los asaltos a las vallas y el "incontable número" de extranjeros que se agolpan en las fronteras para entrar en nuestro país.
No importa cuantos estudios serios se publiquen (el estudio de hace unos años de la Fundación La Caixa no dejaba margen a la duda) o simplemente mirar las estadísticas reales de población migrante en nuestras calles. Los medios de comunicación, algunos de ellos, nos golpean en ciertos momentos con el miedo a una especie de invasión y se va creando la impresión generalizada de que estamos siendo casi conquistados. Lamentable y muy triste.
Las reflexiones sobre los motivos por los que vienen, el número real de ellos/as que lo intentan y los que jugándose la vida están entre nosotros, el colonialismo del siglo pasado y el neocolonialismo actual y, sobre todo, los Derechos Humanos no importan. Como decía aquel idiota que pretendía hacer un chiste donde solo hay tragedia, "yo no soy racista, solo soy ordenado, cada uno en su país y así no hay problemas..."

http://www.consumer.es/web/es/solidaridad/proyectos_y_campanas/2014/05/06/219809.php




domingo, 23 de marzo de 2014

José Mujica, coherencia y dignidad.

El presidente de Uruguay, José Mujica, en un pequeño reportaje de la BBC y en su discurso ante la Naciones Unidas en 2013.

Coherencia...


... y diginidad



Su discurso transcrito en la página "la red 21":

http://www.lr21.com.uy/politica/1131614-mujica-en-la-onu-discurso-completo

"Pero soy del SUR y vengo del SUR a esta asamblea. Cargo con los millones de compatriotas pobres en las ciudades, páramos, selvas, pampas y socavones de la América Latina, patria común que está haciéndose cargo con las culturas originarias aplastadas, con los restos del colonialismo en Malvinas, con los bloqueos inútiles y tristes a Cuba, con la vigilancia electrónica hija de las desconfianzas que nos envenenan, a países como Brasil. Cargo con una gigantesca deuda social, con la necesidad de defender la Amazonia, los mares, nuestros grandes ríos. Cargo con el deber de luchar por Patria para todos y para que Colombia pueda encontrar la paz, y cargo con el deber de luchar por tolerancia para quienes son distintos y con el deber de respetar y nunca intervenir contra la voluntad de las partes."

sábado, 22 de marzo de 2014

Manuel Delgado, inmigrantes, fronteras y libre circulación.

Manuel Delgado el conocido antropólogo de la Universidad de Barcelona lanza dos nuevas entradas en su estupendo blog "El cor de les aparences" sobre uno de los temas candentes del momento, las oleadas de inmigrantes que intentan saltar las vallas de Melilla y Ceuta huyendo de la miseria...
...pues no, leyendo los títulos de los artículos, comprobamos que estos fueron escritos en 1998 y 2000 (ambos publicados en El Periódico de Catalunya), gran recorrido temporal y ningún avance en Derechos Humanos.
Curioso y dramático, dos reflexiones con mas de catorce años por lo menos y una situación, la de las fronteras contra todo y todos, que en vez de cambiar a mejor ha ido empeorando. Y en años de crisis como los que vivimos mas.

http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2012/07/los-nuevos-muros-de-la-verguenza.html

http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es/2011/03/mmmmm.html

"No deja de tener su gracia. Los mismos regímenes políticos que clamaron contra la existencia de un muro en Berlín y de un telón de acero en Europa, concebidos para impedir que los ciudadanos de países comunistas emigraran a Occidente, los mismos «demócratas» que se indignaban ante la imagen de los boat people vietnamitas o de los balseros cubanos, intentando desesperadamente «ganar la libertad», son los que hoy consideran pertinente e inevitable el mantenimiento de barreras tan trágicas e injustas como aquellas y pensadas para lo mismo : impedir el derecho humano a ir de un sitio a otro. Los cientos de inmigrantes que han dejado la vida en las aguas del estrecho de Gibraltar son la prueba de la culpa moral de quiénes, defensores acérrimos de la libre circulación de capitales, se oponen radicalmente a que se ejerza la libre circulación de personas."



domingo, 9 de febrero de 2014

Jordi Cabezas Salmerón, la Ley no es igual para todos.

Cuelgo una de las últimas entradas del blog Ssociólogos del abogado y doctor en derecho penal Jordi Cabezas Salmerón. Pues sí, claro, la ley no es igual para todos. En estos tiempos en que día tras día nos van destapando nuevos casos de podredumbre social y política, tiempos en que las desigualdades entre los que viven en la opulencia y los que se mueren de hambre se van haciendo cada vez más extremas y evidentes, a nadie extraña el título del artículo. En este caso es desde el derecho penal desde donde nos propone el autor darnos cuenta de la desigualdad estructural que padecemos.

http://ssociologos.com/2014/02/05/la-ley-no-es-igual-para-todos/


lunes, 13 de enero de 2014

Vincent de Gaulejac. La neurosis de clase existe.

María Luján Picabea en clarin.com el pasado 8 de enero entrevistaba al conocido sociólogo francés Vincent de Gaulejac.
"Es una ilusión pensar que hay igualdad para ejercer el talento entre hombres y mujeres"
En la novela El lugar –publicada en 1983, premio Renaudot en 1984–, la escritora francesa Annie Ernaux vuelve la mirada sobre su hombro, tras la muerte de su padre, para narrar, sin una pizca de compasión, el origen humildísimo de sus padres y el tesón con que fueron ascendiendo de campesinos a obreros y de allí a comerciantes, lugar desde el cual le ofrecieron a ella una buena educación, que más temprano que tarde dispararía sus posibilidades y terminaría por alejarla de su casa, su barrio y la vida de sus padres. En uno de los pasajes de El lugar (Tusquets), la escritora cuenta: “Hablábamos de la gente del barrio, los que se habían casado, los que habían muerto, los que se habían ido de Y… Yo les describía el apartamento, a Louis-Philippe, el secretario, los sillones de terciopelo rojo, la cadena de música. Dejaba de escuchar enseguida. Me había criado para que disfrutara de un lujo que él mismo desconocía, se alegraba, pero el colchón Dunlopillo o la cómoda antigua no tenían para él más interés que el de certificar mi éxito. A menudo lo resumía diciendo: ‘Haces muy bien en disfrutar’”.
El sociólogo francés Vincent de Gaulejac se ha valido de El lugar y de otras, varias, ficciones para apoyar en ellas la hipótesis que trabaja en su libro La neurosis de clase. Trayectoria social y conflictos de identidad, recientemente publicado en la Argentina por la editorial Del Nuevo Extremo, con traducción de Marcela de Grande. De Gaulejac establece, para elaborar su concepto de neurosis de clase, un puente entre la sociología y el psicoanálisis y a partir de allí se aboca a los conflictos psicológicos que enfrenta una persona que ha atravesado un desclasamiento social, ya sea de promoción o regresión. Dice el sociólogo: “Todo individuo que cambia de clase social vive un conflicto entre su identidad heredada (identidad de origen que le confiere su medio familiar) y su identidad adquirida (la que va construyendo en el transcurso de su trayectoria)”. En noviembre, De Gaulejac participó de una mesa redonda en la Universidad Nacional de Avellaneda y conversó con Ñ sobre los conceptos La neurosis de clase , en los que trabaja desde los 80, y la pertinencia de ellos en la sociedad actual.
–En la sociedad actual, ¿se puede hablar aún de clases sociales como compartimentos estancos?, ¿de qué modo se adapta al mundo actual el concepto de neurosis de clase?
–Yo escribí este libro hace 30 años en Francia, en un momento en que las clases sociales todavía se evocaban como una lectura posible de la sociedad. Hoy no es el caso, estamos en una sociedad fragmentada, Zigmunt Baumann habla de la sociedad líquida, pero eso no significa que no haya más clases sociales, pero sí que no son tan identificables como antes lo eran. Si la movilidad social hace unos 50 años era algo excepcional, hoy por hoy se ha vuelto la norma. La idea de clases sociales en el sentido marxista ya no es tan pertinente para leer la sociedad, lo que no significa que las relaciones de dominación no existan más, lo que no quiere decir que la internalización de los habitus ligados al medio social del que uno viene ya no exista. Pierre Bourdieu ha analizado la violencia simbólica de las relaciones sociales. Ayer, por ejemplo, estábamos en la Universidad de Avellaneda y se evocaban las dificultades que puede encontrar la gente que viene de los medios populares cuando acceden a la Universidad, su relación con el saber, la escritura, con los profesores que representan la cultura legítima. Los complejos de inferioridad y superioridad existen y, en parte, están muy ligadas a problemáticas sociales. La distancia entre ricos y pobres crece cada vez más, entonces no hay que creer que porque las clases sociales ya no son tan fácilmente identificables no es por eso que han desaparecido las relaciones de dominación y la dimensión social y simbólicas que esas relaciones de superiores e inferiores, clases altas y bajas, la gente bien educada y mal educada sigue existiendo. Por eso imaginé la idea de que la lucha de clases fue reemplazada por una lucha por los lugares.
–En el libro se refiere al término de realización personal como una especie de condena. ¿Considera que en la sociedad actual eso es más pesado que lo que ha sido históricamente?
–Estamos absolutamente sumergidos en la ideología de la realización de sí mismo. Este es un fenómeno nuevo, masivo. Las generaciones de burgueses anteriores a los 60 tenían como proyecto parental para los hombres que debían ser abogados, ingenieros o médicos. Para las mujeres, casarse con un abogado, ingeniero o médico. En las clases populares no había proyecto parental más que aceptar la condición de obrero o campesino o bien tener la esperanza de que, a través del estudio, uno podía acceder a un estatus social un poco menos duro, con un salario mensual, llegar a ser empleado de oficina, con un trabajo estable, sin tener que estar expuesto a las inclemencias del clima. La identidad estaba muy determinada por la reproducción de las relaciones sociales. Hoy, cuando uno les pregunta a los padres sobre cuál es el proyecto parental respecto de sus hijos, dicen que esperan que haga lo que quieren y lo importante es que él o ella sea feliz. Lo que sucede es que en el ejemplo anterior los padres sabían cómo uno se convierte en abogado, ingeniero, médico; mientras que hoy los padres no saben cómo se hace para ser feliz. En un contexto en el que la cultura del alto rendimiento, la excelencia no pasa sólo por la familia, sino por los medios de comunicación, nos arrastra a la idea de que para tener éxito en la vida hay que poder realizarse, desarrollarse como las estrellas, los campeones de fútbol, las personas que tuvieron éxito. Hay una especie de demanda, muy individualista y narcisista, que dice que para ser reconocido hay que ser emprendedor de su propia vida. La idea imperante es que a los que les va bien es porque tienen talento. Por el contrario, a los que les va mal es porque no supieron realizarse, no supieron desarrollar su capital humano. Para la ideología de gestión, con la que se manejan las empresas, el yo de cada individuo se convirtió en una especie de capital que hay que hacer crecer. Eso es una ideología individualista, capitalista, que se va internalizando con la idea de que hay que ser rendidor en la escuela para llegar a los mejores lugares en las empresas de mayor rentabilidad y las mejores posiciones. Esa es la lucha por los lugares y eso es lo que moviliza a los individuos, y lo hace caer en una trampa, que es la igualdad de oportunidades: la idea de que es el talento el determinante esencial de la existencia humana. Ahí hay algo muy interesante para un sociólogo y muy inquietante para un ciudadano, una especie de carrera de cada individuo para tratar de hacerse un lugar en la sociedad y ser reconocido. En las grandes empresas internacionales se ve hasta qué punto es destructiva la lucha por los lugares, la competencia generalizada, la búsqueda insaciable de reconocimiento. Pero nunca habrá satisfacción para ello porque es una ilusión narcisista. Yo trabajé sobre este tema, sobre el sufrimiento en el trabajo, una causa de malestar entre la gente.
–¿Esta ideología se desactiva desde lo personal o es una proceso que tiene que ver con lo social?
–Seguramente sí, yo creo que en el deseo que tiene cada individuo de nacer como sujeto se ve confrontado a sus conflictos. Distingo dos posiciones en las cuales nos vemos confrontados: las reacciones defensivas y los mecanismos de liberación. Las reacciones defensivas son aprender a vivir en ese contexto de lucha de lugares, tratando de vivir lo mejor posible, adaptándose a la ideología del rendimiento. Siempre es una reacción defensiva porque nunca hacen lo que quieren hacer y cuanto más se adaptan desembocan muy a menudo en la depresión, porque cuando el yo ya no está a la altura de las exigencias de rendimiento se desmorona. Los mecanismo de liberación son los trabajos que el sujeto hace sobre sí mismo para liberarse de esas exigencias ilusorias, para desinternalizarse de esa ideología y desincorporar todos esos mecanismos de adaptación que tuvo que implementar para poder vivir en ese mundo. A mí me asombra que hay millones de personas que implementan pequeñas estrategias individuales de liberación, por ejemplo incorporándose como militantes en grupos solidarios, de economía social, decidiendo renunciar a ganar mucho dinero porque quieren tener una actividad cultural, aceptan que les paguen menos porque, por ejemplo, ser docentes tiene para ellos un sentido más profundo. Militar para revalorizar las profesiones que han sido invalidadas también es muy importante. Esos son mecanismos de liberación que están a nivel de cada sujeto que trata de darle sentido a su existencia pero en realidad no toman cuerpo hasta que no hay grupo que los retomen a nivel colectivo y les dan consistencia a nivel social. Por eso, nacer como sujeto, construirse no es sólo un problema personal sino también un problema político.
–¿Esta presión es más tangible en las grandes ciudades?
–No, porque las capacidades de invención de los humanos para existir están en la adaptación al contexto social en el cual están. Hasta en los campos de concentración, los universos más totalitarios que hayan podido existir, donde los individuos están desprovistos de todo, hay una capacidad de resistencia del sujeto que es muy fuerte. Evidentemente los recursos de los que disponemos son distintos en las grandes ciudades que en el campo, diferentes para las clases más altas y las que están en situaciones de gran precariedad pero la capacidad del sujeto de construirse son ilimitadas. Es algo que está en el centro del hombre y de la humanidad.
–Entonces, ¿habría que trabajar sobre la trampa de la igualdad de posibilidades y de que crearse a sí mismo sólo depende del talento?
–Un amigo, Robert Castell, decía que para poder existir como individuo en la sociedad tal cual es, hay que tener algunos soportes, en términos de derecho, capital social, capital económico… Y ahí hay una desigualdad profunda en términos de soportes que favorezcan la existencia social de los individuos, por eso decía que el problema es político. Es una ilusión pensar que hay igualdad para ejercer el talento entre hombres y mujeres. La posibilidad de ejercer el talento depende de elementos objetivos y no sólo subjetivos.
–¿Cómo lee las influencias de las nuevas tecnologías en términos de reproducción o no de esta ideología imperante de lucha por los lugares?
–Es muy interesante en varios niveles. La gente invierte parte de sus ingresos y de su tiempo en nuevas tecnologías que son al mismo tiempo un formidable instrumento de emancipación y de alienación. Me acuerdo siempre del gerente de una empresa que me decía: “Estas nuevas tecnologías son geniales porque soy libre para trabajar 24 horas”. Lo cual es la paradoja más grande que existe. Hoy ya no hay movimientos sociales en términos de grandes manifestaciones que hagan la revolución pero vemos movimientos de estudiantes u otros en los que las redes sociales juegan un papel importante en términos de creatividad, inteligencia colectiva, etc. Allí está lo mejor y lo peor en pero es uno de los elementos que contribuyó a desestructurar a la sociedad en términos de clases para construir una sociedad de los individuos, pero al mismo tiempo una sociedad, móvil, líquida, fragmentada, donde hay toda una parte en la que no se sabe qué es real y qué es virtual. Es una sociedad a la vez real y virtual. Entre el ser del hombre y el de la sociedad aparece esta esfera virtual de comunicación y relación que las tecnologías permiten y que está globalizada. Es uno de los cambios a los cuales hayamos asistido en la historia de la humanidad. Muy apasionante y muy inquietante.
–¿Cómo ve el futuro, cree que se profundizará la emancipación o la alienación a través de estas tecnologías?
–Me parece que tenemos que entender que nuestro mundo es cada vez más paradójico que no se puede contestar a la pregunta en término de esto o aquello, lo importante es que ambas cosas suceden al mismo tiempo. Yo estoy escribiendo un libro sobre la sociedad paradojante, no paradójica, sino paradojante. Es decir, una sociedad que nos pone ante desafíos en los cuales no sabemos qué es creación, qué destrucción, qué es alienación y qué emancipación, qué es positivo y qué negativo porque son las dos cosas al tiempo. Entonces no sabemos muy bien qué hacer. Es más fácil vivir en un mundo maniqueísta en el que hay buenos y malos porque sabemos de qué lado ir; aquí es imposible.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Serge Latouche. Vivir con menos y ser felices.

Pero es que quién es el imbécil que se puede creer lo del crecimiento continuo en materia económica. Crecimiento continuado y además autocontrolado, es decir, que la propia deriva macroeconómica sabe por dónde y hacia dónde se avanza y se autorregula, se autogestiona sin posibilidad de error. Pues mira, llegan los de Lehman Brothers robando y estafando y una decisión política, la del gobierno de los EEUU de no volver a avalar a semejantes golfos y sinvegüenzas echa por tierra toda esa ensoñación libremercadista.
http://elpais.com/diario/2009/09/13/negocio/1252847665_850215.html

Dejando caer al gran banco comienza la reacción en cadena por todo el mundo y el gran sopapo para España con su economía del pelotazo inmobiliario. Adiós muy buenas.



Y eso que en los años anteriores a la crisis, cuando todo fluía, los dineros corrían de un lado para otro y la economía, cual mítico dios heleno, era inquebrantable, se nos bombardeó de tal manera con este concepto que prácticamente todo el mundo se lo llegó a creer.

Serge Latouche no estaba, sin embargo, en esas opiniones, al contrario criticaba ese liberalismo económico "autorregulado" que nos iba a llevar a la hecatombe, como así fue... y sigue siendo.
El artículo que os enlazo es de hace dos años y apareció en el diariodenavarra.es pero sus opiniones sobre el movimiento por el decrecimiento son muy actuales y están generando cada vez más adeptos. Un poco de sentido común frente a tantas opiniones y leyes macreconómicas que no hacen sino mantener las misas estructuras y sistemas que nos han llevado a este desastre generando además las mayores desigualdades de la historia.

http://www.diariodenavarra.es/20110211/navarra/serge-latouche-gente-feliz-suele-consumir.html?not=2011021103385837&idnot=2011021103385837&dia=20110211#.UrN_tBjNr10.facebook


jueves, 12 de diciembre de 2013

Gervasio Sánchez, la dignidad de un fotógrafo.

Volvió a llegar el otro día a mi correo electrónico un powerpoint sobre el discurso que realizó Gervasio Sánchez al ser premiado con el Ortega y Gasset de fotografía del año 2008. De hecho ese correo, u otro en diferente formato, quizá un pdf, ya había circulado en fechas más cercanas a las de la entrega de los premios y lo recordaba.
El caso es que el citado discurso breve pero pleno de dignidad y compromiso me impactó de nuevo y, como suelo hacer en estos casos, busqué las referencias en internet que demostraran la autoría y la información que allí se daba. Así encontré el blog "Los desastres de la guerra" del propio Gervasio Sánchez y una entrada suya donde hablaba de ese discurso y de cómo se extendió viralmente a través de la red y la repercusión que tuvo.

http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=843



La denuncia de nuestra doble moral siempre es algo que remueve nuestra conciencia, a quien la tiene claro. En la entrega de los premios Ortega y Gasset de aquel año la doble moral era intragable, inasumible, inconcebible,... pero tantas situaciones en este triste mundo lo son que responder ante esa miseria moral, abanderar la dignidad de los indefensos, es un gesto superior, un gesto que invita a pensar que esta mezquindad ética en que se desenvuelve nuestro mundo puede cambiar.

Se premiaba la foto llamada "Sofia y Alia" del proyecto "Vidas minadas" donde la ternura y la crueldad iban de la mano. Gran fotografía en la que el equilibrio se fragua en la placidez familiar frente al desastre de las minas antipersona. La foto habla por sí sola.

Aquí os dejo el discurso completo de Gervasio Sánchez. Fantástico.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio “Ortega y Gasset” de Fotografía, convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto “Vidas Minadas”, al que pertenece la fotografía premiada, tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película “Cuentos de la luna pálida” de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles, desde el inicio de la transición, encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo, y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King, me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.

sábado, 7 de diciembre de 2013

¿A qué le tienen miedo algunas de las personas más inteligentes del planeta?

La página "Animal político" ha hecho un resumen sobre las 150 cuestiones que dan miedo a científicos, pensadores, académicos... de reconocido prestigio a nivel internacional que publica cada año la revista digital "Edge". Hay respuestas curiosas y muchas sí que dan miedo, sí.

http://www.animalpolitico.com/2013/01/las-150-cosas-a-las-que-le-tienen-miedo-las-personas-mas-inteligentes-del-mundo/#ixzz2mNjba7fa


viernes, 6 de diciembre de 2013

Julia Otero a Nelson Mandela.

Entrada de Julia Otero para el Periódico.com del 5 de julio de 2013 cuando trascendió la noticia del estado de salud precario de Nelson mandela. Hoy, en el día que hemos conocido su muerte, este artículo pasa a ser un sentido homenaje.
"Si no me diera vergüenza cobrar este artículo fusilando las palabras escritas por otra persona, hubiera usado los 3.000 caracteres de los que dispongo para compartir con ustedes fragmentos del discurso que dio al mundo Nelson Mandela el 10 de mayo de 1994, cuando tomó posesión como presidente de la nación sudafricana.
Mientras el último hombre grande de la política mundial agoniza en Pretoria, es imprescindible volver sobre su historia y sus palabras como forma de combatir la mediocridad exasperante en la que nos desenvolvemos en estos tiempos. «De una desmesurada catástrofe humana debe nacer una sociedad de la que la Humanidad se sienta orgullosa». Cuando Mandela pronunció esa frase habían pasado 4 años desde su excarcelación y desmantelamiento de la infamia del apartheid. Mandatarios de 140 países acudieron a escuchar a aquel tipo menudo que salió de tres décadas de cárcel sacudiéndose todo rencor porque «había llegado el momento de curar las heridas». Unas cicatrices atroces escritas sobre la humillación del 80% de la población negra que vivía, trabajaba, comía y se desplazaba sin mezclarse con el blanco. Se desposeyó a millones de africanos de sus tierras y sus casas, se los confinó a zonas tribales de miseria y hacinamiento.
Los que éramos adolescentes en 1976 recordamos el impacto de aquellas imágenes brutales de represión policial en Soweto, el guetto gigantesco en el que se hacinaban miles de nativos, mano de obra barata, portadores obligatorios de aquel documento infame, el Pass low, una especie de DNI de la segregación y racismo más repugnantes. Murieron centenares de jóvenes, todos desarmados, muchos tiroteados por la espalda. España salía tímidamente de la dictadura y aquello nos lo contaron los medios con una indolencia que hoy produce escalofríos recordar. Antes de la masacre, protagonizada sobre todo por escolares y maestros negros, el presupuesto que el gobierno gastaba en educar a un niño blanco era de casi 700 rand -la moneda oficial- mientras que el hijo de un negro apenas alcanzaba los 40. ¿Para qué iban a tirar el dinero educando a quien nació para siervo?
Líder moral
Si tienen hijos pequeños o adolescentes, prueben a contarles detalles del apartheid y de Mandela, ese último e indiscutible líder moral del siglo XX, que nos recuerda que hubo un tiempo en que el mundo conoció el liderazgo y el coraje políticos. «Hemos triunfado en nuestro intento de implantar esperanza en el seno de millones de los nuestros».
Cuando hoy la amargura colectiva se percibe en cada esquina, es de prescripción obligatoria volver a las palabras de Mandela porque curan. «Debemos actuar para alentar el nacimiento de un nuevo mundo. Que haya justicia y paz para todos. Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos. El sol jamás se pondrá sobre un logro humano tan esplendoroso». Madiba -su nombre tribal- se está muriendo. ¿Habrá nacido ya algún líder de su estatura para el siglo XXI?
¿O deberemos resignarnos a la miseria moral de quienes gobiernan hoy el mundo?"

Después de unos meses y tras la muerte de Nelson mandela, la pregunta que nos planteaba Julia al final de este estupendo artículo se sigue contestando afirmativamente: sí, resignación y miseria moral.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La gran mentira de la sanidad privada.

Entrada en ocho cómodos y clarificadores gráficos sobre la estafa que quieren hacernos con la implantación de la sanidad privada.
El blog Principia Marsupia está en manos de un físico teórico, Alberto Sicilia, doctorado en París y profesor hace unos años en Cambridge.

http://www.principiamarsupia.com/2013/11/21/la-gran-mentira-de-la-sanidad-privada-en-8-graficos/



domingo, 24 de noviembre de 2013

Emilio Lledó. La crisis de la inteligencia.

Reproduzco aquí la entrevista de Saray Encinoso con el filósofo Emilio Lledó aparecida en el diariodeavisos.com el 22 de noviembre. 
La serenidad, el positivismo y la esperanza que se reflejan en sus palabras nos hacen mirar al futuro con ojos más alegres... y eso que sus críticas a la situación actual en variados ámbitos son muy crudas.

Entrevista de Saray Encinoso con Emilio Lledó.
Foto de Sergio Méndez

Acaba de cumplir 86 años, pero irradia felicidad y esperanza. Emilio Lledó (Sevilla, 1927 ) ha impartido su vocación en universidades extranjeras y españolas, entre ellas la de La Laguna. Esta semana asistió como invitado de honor a una nueva edición de El mundo que queremos, de la Fundación CajaCanarias.
-¿La crisis ha reducido nuestra capacidad de pensar, de replantearnos las cosas?
“Creo que no estamos tanto ante una crisis económica, sino en una crisis de la mente, de nuestra forma de entender el mundo. La crisis más real -con independencia de los problemas económicos, que son muy reales- es la crisis de la inteligencia. No estamos solo ante una corrupción de las cosas, sino ante una corrupción de la mente. A mí me llama la atención que siempre se habla, y con razón, de libertad de expresión. Es obvio que hay que tener eso, pero lo que hay que tener, principal y primariamente, es libertad de pensamiento. ¿Qué me importa a mí la libertad de expresión si no digo más que imbecilidades? ¿Para qué sirve si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, si no sabes ser libre intelectualmente? También ocurre que uno intenta pensar y escribe cuatro especulaciones y no puede hacer nada. Piensas pero no tienes poder. De ahí el poder de la política”.
-¿Cómo consigue no caer en el pesimismo después de decir eso?
“No soy nada pesimista. Solo soy pesimista, en cierto sentido, porque ya soy mayor y me queda poco tiempo, o menos tiempo, pero a mí me parece que la vida es algo muy hermoso y muy estimulante. Tenemos que darnos cuenta y no podemos olvidarnos de la posibilidad que tenemos de mirar. Los filósofos griegos me enseñaron que la palabra ‘idea’, que nos remite al idealismo, significa mirar. Mirar con los ojos, no con la mente. Y después de eso viene la educación…”.
-Hablando de educación, la nueva reforma educativa elimina la obligatoriedad de dos de las tres asignaturas de Filosofía en Secundaria y Bachillerato. ¿Qué consecuencias tendrá en el futuro?
“Me parece un disparate, una cosa inconcebible, cuando hoy precisamente en el mundo tecnológico es tan importante la reflexión sobre los sentimientos, sobre las acciones, y a eso ayuda la filosofía”.
-Dice que le preocupa más la corrupción de la mente que la corrupción tradicional. ¿Quién está corrompiendo nuestras mentes?
“Una política de la mentira y una educación que no se ha tomado en serio. La educación es la esencia de partida social y si eso falta la sociedad de va a pique. Filosofía significaba apego a entender. Preocupación por saber qué mundo es el tuyo, qué sociedad es la tuya y cómo compartir la vida con otros. Por eso es tan importante la política, aunque hoy se hable de la destrucción de la política”.
-Lo que quizás ha conseguido la situación actual es que la gente tenga más apego por saber, más necesidad de filosofía…
“Sí. Quizá la crisis nos ha dejado al aire, al descubierto, y eso nos estimula, por eso es tan importante que los jóvenes se formen, y que tengan acceso a una educación de calidad. Yo he vivido mucho tiempo fuera de España en grandes países tecnológicos, y en un país como Alemania nunca apostarían por una universidad privada”.
-A nosotros nos han obligado a pensarlo todo en términos de rentabilidad económica..
“Exacto. La economía es importante, pero es solo una parte. Hay que dejar que los muchachos, los cinco o seis años que están en la universidad, se entusiasmen con algo, que no se obsesionen con cómo ganarse la vida, ya se la ganarán o la lucharán. La obsesión por ganarse la vida es la forma más radical de perderla”.
-Después de ser un niño de la Guerra Civil en España y de vivir en Berlín la caída del muro, ¿cómo ve la situación actual en cuanto a libertades y derechos?
“Como niño de la Guerra Civil sé lo que es el hambre, pero no el hambre como metáfora. El hambre, hambre, hambre de Madrid de los años 40. No tener qué comer durante años. Era una situación patológica, había acabado una guerra, y había unos vencedores y unos vencidos. Eso hoy no existe, hoy se nos ofrecen un montón de cosas. Estamos en la sociedad del consumo, en una sociedad que acaba consumiendo al consumidor. Pero es consumo vacío, consumo consumiente, que te consume, que te deteriora”.
-Eso lleva a otra pregunta: ¿Cómo nos está deteriorando el uso perverso del lenguaje?
“De una manera increíble. Una forma de deteriorar la mente es deteriorar el lenguaje. Utilizamos palabras sin pensarlas. Por ejemplo, ahora hay que ponerlo todo en valor. Sin embargo, no sabemos qué es el valor porque no sabemos lo que son los valores. La universidad tiene que fomentar un debate sobre los ideales. Los creadores de riqueza son necesarios, pero unos pasos más adelante hay que crear algo que rompa la pura pragmacia. O la practiconería, que es una palabra que seguro que la Real Academia no aceptaría, pero que me parece muy expresiva”.
-¿Confía en que en el futuro seremos menos pragmáticos?
“Yo creo que sí. Si no sería la muerte. Tenemos que dejar esa herencia de idealismo”

miércoles, 20 de noviembre de 2013

20 de noviembre, Día Universal del Niño... ¿seguro?

Hoy es el “Día Universal del Niño” y todos debemos alegrarnos por ello, faltaría más. Entras en la página de la ONU que se ocupa de estas cosas y en su presentación nos encontramos con que “…todos deseamos por igual el bienestar de nuestros niños, que siempre ha sido y seguirá siendo el anhelo más universal de la humanidad.” , en palabras de su actual Secretario General.


Qué bonitas palabras, estoy emocionado, el anhelo más universal de toda la humanidad es el bienestar de sus niños...
-Y las niñas también supongo, ¿ no? 
-Sí, sí, claro, cómo no...

Paro con la ironía, porque en realidad todo esto está muy bien, peor sería que no se hiciera nada. Quiero decir que, por lo menos, hay líneas generales de actuación en los grandes organismos oficiales y especialmente en la ONU y UNICEF que se preocupan porque efectivamente la infancia sea defendida o que al menos en sus grandes idearios, objetivos del milenio y ese tipo de cosas las niñas y niños del mundo cuenten con una especial protección. Sin embargo, no tenemos más que leer casi cualquier semana el periódico o nuestra selección de blosgs y páginas de interés o, más fácil aún, hacer unas sencillas búsquedas en internet para darnos cuenta que algo se está haciendo muy mal, rematadamente mal, en lo referido a ese “anhelo más universal de la humanidad”.

Mirad este resumen que he realizado en un momentito, demostrativo de que las palabras quedan muy bien pero que los intereses de nuestro mundo van por otros caminos.
- Hoy en día los niños soldado siguen guerreando en países como Afganistán, Malí, Sudán, Yemen etc. 
- En esta Tierra globalizada el trabajo esclavo se sigue practicando. Esclavitud a la que están abocados niños y niñas de países del tercer mundo (o cuarto o quinto) para que los productos que consumimos los del primero sean más baratos.
- La vergonzosa mortandad infantil que se da en países del África Negra por enfermedades sencillas de combatir: malaria, tétanos, sarampión… ; o el SIDA que sigue campando a sus anchas.
- La desnutrición generalizada por falta de alimentos en muchos de estos mismos países y su falta de accesos a agua potable que provocan millones de muertes anuales.

Las crueldades que se cometen diariamente y los terroríficos números de que hablamos no pueden dejarnos indiferentes. Unas políticas mundiales serias y comprometidas acabarían con estas horrorosas situaciones de manera rápida. No hay nada estructural que nos impida intervenir decididamente en extender la justicia ante tanta barbarie consentida. No hacerlo es simplemente poner en el platillo de la balanza otras prioridades, otros intereses (económicos, políticos, sociales…) que pesan más en este mundo globalizado y cada vez más injusto.





viernes, 15 de noviembre de 2013

Mercedes Herrero. 10 falsos discursos sobre África.

Artículo de Mercedes Herrero del 3 de septiembre de 2013. Publicado en el blog "No me pidan calma" de La Voz de Galicia.es

Las informaciones que nos llegan sobre África son escasas y en general simplifican una realidad compleja que se intenta explicar a través de una serie de estereotipos. Este artículo intenta revisar los más recurrentes y llamar la atención sobre la construcción durante siglos de un imaginario en relación a este continente en el que predomina el desconocimiento y el desprecio.

1. África no tiene historia. Hasta la llegada de las potencias coloniales europeas era un continente aislado.

La historia de África suele narrarse como reacción a las sucesivas invasiones extranjeras: Grecia, Roma, Islam, colonización europea… Pero este continente tiene su propia historia. A través de los siglos se desarrollan diferentes reinos, cada uno con su organización, en general distinta a la que predomina en las sociedades europeas.
En nuestra Edad Media, África era un continente mucho más conectado al resto del mundo que Europa. Las relaciones comerciales se intensifican con la llegada del Islam en el siglo VII, que promueve el intercambio de productos con Asia. Las primeras relaciones establecidas por Europa fuera de sus fronteras llegan sólo en el siglo XIII.

2. La colonización europea supuso la llegada de la civilización a África.

La historia contada desde el punto de vista de Occidente se basa en que la “civilización” se sustenta en conceptos como vida sedentaria, organización en ciudades, estado-nación, economía de mercado, tradición cristiana, etc. Por tanto, cualquier planteamiento que difiera de lo anterior es rechazado y calificado de atrasado e inferior.
África posee y ha poseído siempre sus propios modelos de civilización que no coinciden con la visión eurocentrista del mundo. Pero el discurso de la superioridad y la “necesidad” de “civilizar” territorios “salvajes” ha sido utilizado para justificar barbaridades como la trata de esclavos o la propia colonización. En realidad África sólo interesa por sus materias primas, pero se camufla el saqueo con el falso argumento de que el europeo va a llevar a África el “progreso” (por no mencionar la misión “sagrada” de la evangelización cristiana) y se presenta a las poblaciones africanas como violentas, ignorantes e incluso estúpidas.

3. La trata de esclavos atlántica no fue un negocio de los españoles.

Entre los siglos XV y XIX llegan a América 12 millones de esclavos, demandados desde las colonias británicas, españolas, portuguesas, francesas y holandesas.
Los europeos, sobre todo británicos y portugueses, son los grandes artífices de este lucrativo negocio, del que España también se beneficia. Sevilla es desde el siglo XVI uno de los puertos comerciales más activos, ya que mercaderes sevillanos compran esclavos (o los cambian por productos, como vino) a tratantes portugueses y luego los venden en las colonias, en especial en Cuba. Lugares como Canarias se convierten en parte fundamental del itinerario de la trata y los esclavos negros llegan a constituir el 20% de la población en Lanzarote.
La trata de esclavos negros termina cuando la revolución industrial inglesa revela que la explotación de mujeres y niños resulta económicamente más rentable. En el siglo XIX el asalariado cumple con turnos de 12 horas, donde se le exige la máxima productividad bajo la amenaza de perder su empleo. El alojamiento y la manutención corren a su cargo y no genera gastos de vigilancia, porque no existe el riesgo de que se escape. Sin duda más conveniente que un esclavo.

4. África es pobre.

Al contrario. Entre las muchas riquezas de África figuran grandes cantidades de minerales, como oro, cobalto, cromo (esencial para la industria armamentística), diamantes, uranio (demandado por las centrales nucleares francesas), cobre y coltán, material imprescindible para la fabricación de teléfonos móviles y aparatos electrónicos. También petróleo, cuya demanda ha crecido en la última década con el surgimiento de las economías emergentes como China.
El gran problema de África es que no dispone de sus recursos, explotados por multinacionales que negocian con dirigentes políticos corruptos (o con las diferentes partes implicadas en los conflictos armados, en los países que los sufren) y saquean sin cortapisas la riqueza natural de este continente. Los beneficios de esta explotación económica no llegan a la población africana.


5. África necesita de las políticas de desarrollo occidentales para mejorar su situación económica.

Las ingentes cantidades de dinero invertidas en las cuatro últimas décadas apenas han dado resultado. Son muchos los motivos, cito dos: se extrapolan pautas de organización económica que no encajan con la realidad económica y social africana y se alimenta con el dinero de la cooperación a una élite corrupta. Eso en el mejor de los casos, cuando las políticas de cooperación no están directamente diseñadas para servir los intereses comerciales y de política exterior de los países donantes.
Desde el 11-S la cooperación ha estado al servicio de la agenda de seguridad de los países donantes. Abunda el discurso del “estado fallido” (que exonera a los países occidentales de su responsabilidad en los problemas que sufren los africanos) y la ayuda económica se concibe como instrumento para frenar dos grandes “amenazas”: el terrorismo islamista y la inmigración.

6. El modelo económico neoliberal es el que puede sacar a África de la pobreza.

Desde los años ochenta las instituciones financieras internacionales han promovido en los países africanos, como ahora en España, los famosos Planes de Ajuste Estructural, (PAE), desregulando la economía, para que el mercado funcione “libremente”, y reduciendo al mínimo los ámbitos gestionados por un ineficiente estado. Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional facilitan desde los ochenta grandes créditos a cambio de devaluar la moneda, eliminar los aranceles comerciales y jibarizar un estado ya débil, suprimiendo gran parte del gasto público destinado a los escasos servicios que los países africanos proporcionaban.
El resultado ya es visible en los años noventa: los intereses generados por los créditos asfixian a las economías de estos países, las grandes multinacionales aumentan su control sobre la explotación de recursos, los productos nacionales no pueden competir con los extranjeros, generosamente subvencionados por sus países de origen, y los estados africanos, cada vez más débiles, apenas tienen instrumentos para enfrentarse a esta situación.

7. África necesita activar sus relaciones económica con Europa y EEUU.

En los últimos años Europa y EEUU han perdido protagonismo en beneficio de potencias emergentes, como India, Brasil y, sobre todo, China. Estos países disponen de mucho dinero para invertir y no incluyen en sus acuerdos ninguna exigencia en cuanto a respeto a los derechos humanos o carácter democrático de las instituciones, aspectos que, al menos sobre el papel, son valorados por los gobiernos occidentales.
El gobierno chino recibe de África una cantidad ingente de materias primas. Y se está construyendo una imagen de “país amigo” al realizar cuantiosas inversiones y proyectos, que aparentemente ayudan al desarrollo de los países con los que comercia. Además las exportaciones de productos chinos a precios baratos han permitido el acceso a artículos de consumo, antes fuera del alcance de muchos africanos.

8. África genera inmigración

Europa es el continente que más emigrantes ha producido en los últimos 400 años. Personas de todos los países europeos han emigrado, sobre todo a América, empujados por guerras, persecuciones, o para escapar de la pobreza, generada a veces por procesos de progreso tecnológico, como la revolución industrial.
En África se estima que más de 19 millones de personas emigran dentro del continente. A Europa llega sólo una de cada cien personas que emigra.
En este continente se encuentra la mitad de los refugiados del mundo. Las catástrofes naturales y, sobre todo, los conflictos armados han disparado esas cifras desde los años noventa. Junto a este drama convive el de los desplazados: en 2008 más de 11 millones de personas huyeron, pero no salieron de las fronteras de su país.

9. Guerras causadas por motivos étnicos, o religiosos, o como consecuencia de la pobreza.

Los africanos no son más violentos que el resto de los mortales y conviene recordar que los grandes desastres bélicos de nuestra historia se han desarrollado en Europa.
Detrás de cualquier situación bélica hay un discurso ideológico que justifica su “necesidad”. El argumento de las tensiones por motivos étnicos y religiosos es recurrente y no sólo es utilizado por los medios occidentales. El “divide y vencerás” es la base de la propaganda dirigida a las poblaciones, envueltas en guerras absurdas contra los que ayer eran sus vecinos.
Hoy la violencia que sufre este continente está muy relacionada con la lucha por el control de los recursos naturales. Bandos que luchan todos contra todos (ejércitos poco profesionales y uno o más grupos armados dirigidos por señores de la guerra, a veces financiados por países vecinos) y cuya barbarie recae sobre la población civil. El caos generado por el contexto bélico se convierte en el escenario perfecto para que la explotación de las materias primas se lleve a cabo sin control.

10. Que no nos den lecciones de solidaridad.

Este concepto está muy presente en África, donde la idea de familia nuclear que predomina en Occidente no existe. Se extiende mucho más allá de los padres, hijos y hermanos y el sentido de pertenencia a una familia es uno de los valores fundamentales que se inculca en la educación.
A diferencia de las sociedades más ricas, donde la solidaridad suele sustentarse en lo que nos sobra, para los africanos la solidaridad es obligatoria en el amplio ámbito de la familia, independientemente de que se cuente o no con recursos, se presta ayuda a un miembro de la familia que está en apuros.