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viernes, 9 de mayo de 2014

Ciudad relacional, espacio común de encanto y cordialidad.

Un artículo que me ha gustado sobre el concepto "bien relacional". Un bien intangible, un bien que se escapa de la teoría capitalista del objeto-valor. Un bien que se crea, recrea y se destruye en momentos de la vida cotidiana y que genera espacios y tiempos de encanto y cordialidad.

El artículo es de Bernardo Gutiérrez para Yorokobu:
http://www.yorokobu.es/bienes-relacionales/


LA CIUDAD DE TODOS FRENTE A LA CIUDAD NEOLIBERAL

Imagina un nuevo tipo de bienes que no sean ni privados ni públicos. Bienes que desbordan las definiciones de «mercancía» o «producto». Bienes que no tienen precio ni pueden ser descritos como servicios. Bienes íntimamente ligados a las interacciones humanas, con componentes afectivos y comunicativos. Bienes basados en la relación de las personas. Imagina algo que va más allá de un objeto intercambiado gracias al mecanismo del trueque. Estaríamos hablando de una categoría nueva: los ‘bienes relacionales’. Bienes que exceden incluso el componente físico y que podrían encajar con algunas definiciones de «proceso».
El bien relacional no es ciencia ficción. Tampoco un concepto recién nacido. El término ‘bien relacional’, acuñado por primera vez por la filósofa Martha Nussbaum en 1986, podría definir aquellas «experiencias humanas en las que el bien es la relación por sí misma». La charla con un camarero que nos hace volver a un bar. La estantería de libros compartidos de un café. El paseo con un vecino que lleva a sus hijos al colegio. El clima acogedor de una conversación coral en una plaza.
Los bienes relacionales –concepto también desarrollado por el sociólogo Pierpaolo Donati, el economista Benetto Gui y la politóloga Carole Uhlaner– estarían habitados por intagibles como la confianza, la reciprocidad o la amistad. Y son co-consumidos y co-producidos al mismo tiempo por los sujetos involucrados en ellos. En el universo de los bienes relacionales, lo competitivo cede espacio a lo colaborativo. El compartir es la piedra angular de este nuevo ecosistema de bienes, relaciones y reciprocidades.
Del bienestar al Buen Vivir
Los bienes relacionales son uno de los pilares del Plan Nacional del Buen Vivir de Ecuador, inspirado en la cosmovisión quechua, que impregna la Constitución del país. El Buen Vivir, derivado del quechua sumak kawsay, pone el acento en la calidad de la vida, en el tiempo compartido con los seres queridos y en los bienes relacionales, entre otras cosas. René Ramírez, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador, en su libro La vida (buena) como riqueza de los pueblos, hace hincapié en esos bienes relacionales «que solo puedo poseer en un acuerdo con un otro». Y no solo eso: ha creado incluso elaboradísimos algoritmos para los bienes relacionales y el buen vivir. En estas nuevas fórmulas entran en juego variables como «tiempo social» (amor y amistad), «tiempo público» (participación cívica) o el tiempo «bien vivido» («tiempo empancipador dedicado a la contemplación»).
bienesrelacionales
Los bienes relacionales están profundamente relacionados a los espacios. A los espacios compartidos, a los espacios relacionales, a los espacios en red. Y encajan con el concepto de ciudad relacional que baraja la jurista María Naredo. Un modelo de ciudad relacional, fraguado con lazos intersubjetivos, tejido con capas de afectos: «el modelo ‘relacional’ propone formas de seguridad basadas en el encuentro, la relación y el diálogo. La seguridad, en el modelo relacional, pasa sobre todo por recrear el lazo social. No vaciar la calle, sino todo lo contrario: repoblarla de relaciones de vecindad, de buena vecindad también entre desconocidos. Para así poder confiar en que alguien nos va a echar una mano si nos ocurre algo en el espacio público, la vecina del quinto o el tendero de abajo». Por si fuera poco, la ciudad relacional dispone de un minucioso manifiesto, escrito por Enric Ruiz-Geli, que busca puentes, transversalidades y conexiones entre aquellos que la habitan.
Hace apenas unos años, ante el brutal ataque neoliberal de los espacios urbanos, el grito era considerar el espacio público como una inquebrantable ideología (libro de Manuel Delgado). El espacio público, en la nueva era (o interfaz relacional), aspira (quizá ya lo sea) a ser un espacio común. A un espacio donde el procomún –algo que es de todos y no es de nadie– sea la atmósfera y norma que todos respiren. El espacio común –la verdadera fábrica de los bienes relacionales– se deja intuir en prototipos urbanos, inacabados y colectivos como los que crea Ciudad Emergente en Chile. El espacio común palpita en los últimos ensamblajes humanos del planeta (plazas ocupadas, asambleas en plena calle). O en procesos-flujos como A Batata Precisa de Você de São Paulo o Ciudad Escuela, de Madrid, que incentivan mobiliario urbano construido con licencias (o espíritus libres), participación ciudadana y procesos de código abierto.
Los pensadores Antonio Negri y Michael Hardt consideran que la ciudad es a la multitud lo que la fábrica era para la clase obrera. La ciudad es un espacio común donde la multitud fragua su invención biopolítica. Y donde los bienes relacionales, barnizados con matizes quechuas y con las prácticas colectivas de la ética hacker, fluyen desconfigurando el miedo.

domingo, 23 de marzo de 2014

José Mujica, coherencia y dignidad.

El presidente de Uruguay, José Mujica, en un pequeño reportaje de la BBC y en su discurso ante la Naciones Unidas en 2013.

Coherencia...


... y diginidad



Su discurso transcrito en la página "la red 21":

http://www.lr21.com.uy/politica/1131614-mujica-en-la-onu-discurso-completo

"Pero soy del SUR y vengo del SUR a esta asamblea. Cargo con los millones de compatriotas pobres en las ciudades, páramos, selvas, pampas y socavones de la América Latina, patria común que está haciéndose cargo con las culturas originarias aplastadas, con los restos del colonialismo en Malvinas, con los bloqueos inútiles y tristes a Cuba, con la vigilancia electrónica hija de las desconfianzas que nos envenenan, a países como Brasil. Cargo con una gigantesca deuda social, con la necesidad de defender la Amazonia, los mares, nuestros grandes ríos. Cargo con el deber de luchar por Patria para todos y para que Colombia pueda encontrar la paz, y cargo con el deber de luchar por tolerancia para quienes son distintos y con el deber de respetar y nunca intervenir contra la voluntad de las partes."

jueves, 12 de diciembre de 2013

Gervasio Sánchez, la dignidad de un fotógrafo.

Volvió a llegar el otro día a mi correo electrónico un powerpoint sobre el discurso que realizó Gervasio Sánchez al ser premiado con el Ortega y Gasset de fotografía del año 2008. De hecho ese correo, u otro en diferente formato, quizá un pdf, ya había circulado en fechas más cercanas a las de la entrega de los premios y lo recordaba.
El caso es que el citado discurso breve pero pleno de dignidad y compromiso me impactó de nuevo y, como suelo hacer en estos casos, busqué las referencias en internet que demostraran la autoría y la información que allí se daba. Así encontré el blog "Los desastres de la guerra" del propio Gervasio Sánchez y una entrada suya donde hablaba de ese discurso y de cómo se extendió viralmente a través de la red y la repercusión que tuvo.

http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=843



La denuncia de nuestra doble moral siempre es algo que remueve nuestra conciencia, a quien la tiene claro. En la entrega de los premios Ortega y Gasset de aquel año la doble moral era intragable, inasumible, inconcebible,... pero tantas situaciones en este triste mundo lo son que responder ante esa miseria moral, abanderar la dignidad de los indefensos, es un gesto superior, un gesto que invita a pensar que esta mezquindad ética en que se desenvuelve nuestro mundo puede cambiar.

Se premiaba la foto llamada "Sofia y Alia" del proyecto "Vidas minadas" donde la ternura y la crueldad iban de la mano. Gran fotografía en la que el equilibrio se fragua en la placidez familiar frente al desastre de las minas antipersona. La foto habla por sí sola.

Aquí os dejo el discurso completo de Gervasio Sánchez. Fantástico.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio “Ortega y Gasset” de Fotografía, convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto “Vidas Minadas”, al que pertenece la fotografía premiada, tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad. Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película “Cuentos de la luna pálida” de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de las minas y al desminado.
Es verdad que todos los gobiernos españoles, desde el inicio de la transición, encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.
Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabricamos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.
Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo, y que me avergüenzo de mis representantes políticos.
Pero como Martin Luther King, me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.
Muchas gracias.

sábado, 7 de diciembre de 2013

¿A qué le tienen miedo algunas de las personas más inteligentes del planeta?

La página "Animal político" ha hecho un resumen sobre las 150 cuestiones que dan miedo a científicos, pensadores, académicos... de reconocido prestigio a nivel internacional que publica cada año la revista digital "Edge". Hay respuestas curiosas y muchas sí que dan miedo, sí.

http://www.animalpolitico.com/2013/01/las-150-cosas-a-las-que-le-tienen-miedo-las-personas-mas-inteligentes-del-mundo/#ixzz2mNjba7fa


viernes, 6 de diciembre de 2013

Julia Otero a Nelson Mandela.

Entrada de Julia Otero para el Periódico.com del 5 de julio de 2013 cuando trascendió la noticia del estado de salud precario de Nelson mandela. Hoy, en el día que hemos conocido su muerte, este artículo pasa a ser un sentido homenaje.
"Si no me diera vergüenza cobrar este artículo fusilando las palabras escritas por otra persona, hubiera usado los 3.000 caracteres de los que dispongo para compartir con ustedes fragmentos del discurso que dio al mundo Nelson Mandela el 10 de mayo de 1994, cuando tomó posesión como presidente de la nación sudafricana.
Mientras el último hombre grande de la política mundial agoniza en Pretoria, es imprescindible volver sobre su historia y sus palabras como forma de combatir la mediocridad exasperante en la que nos desenvolvemos en estos tiempos. «De una desmesurada catástrofe humana debe nacer una sociedad de la que la Humanidad se sienta orgullosa». Cuando Mandela pronunció esa frase habían pasado 4 años desde su excarcelación y desmantelamiento de la infamia del apartheid. Mandatarios de 140 países acudieron a escuchar a aquel tipo menudo que salió de tres décadas de cárcel sacudiéndose todo rencor porque «había llegado el momento de curar las heridas». Unas cicatrices atroces escritas sobre la humillación del 80% de la población negra que vivía, trabajaba, comía y se desplazaba sin mezclarse con el blanco. Se desposeyó a millones de africanos de sus tierras y sus casas, se los confinó a zonas tribales de miseria y hacinamiento.
Los que éramos adolescentes en 1976 recordamos el impacto de aquellas imágenes brutales de represión policial en Soweto, el guetto gigantesco en el que se hacinaban miles de nativos, mano de obra barata, portadores obligatorios de aquel documento infame, el Pass low, una especie de DNI de la segregación y racismo más repugnantes. Murieron centenares de jóvenes, todos desarmados, muchos tiroteados por la espalda. España salía tímidamente de la dictadura y aquello nos lo contaron los medios con una indolencia que hoy produce escalofríos recordar. Antes de la masacre, protagonizada sobre todo por escolares y maestros negros, el presupuesto que el gobierno gastaba en educar a un niño blanco era de casi 700 rand -la moneda oficial- mientras que el hijo de un negro apenas alcanzaba los 40. ¿Para qué iban a tirar el dinero educando a quien nació para siervo?
Líder moral
Si tienen hijos pequeños o adolescentes, prueben a contarles detalles del apartheid y de Mandela, ese último e indiscutible líder moral del siglo XX, que nos recuerda que hubo un tiempo en que el mundo conoció el liderazgo y el coraje políticos. «Hemos triunfado en nuestro intento de implantar esperanza en el seno de millones de los nuestros».
Cuando hoy la amargura colectiva se percibe en cada esquina, es de prescripción obligatoria volver a las palabras de Mandela porque curan. «Debemos actuar para alentar el nacimiento de un nuevo mundo. Que haya justicia y paz para todos. Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos. El sol jamás se pondrá sobre un logro humano tan esplendoroso». Madiba -su nombre tribal- se está muriendo. ¿Habrá nacido ya algún líder de su estatura para el siglo XXI?
¿O deberemos resignarnos a la miseria moral de quienes gobiernan hoy el mundo?"

Después de unos meses y tras la muerte de Nelson mandela, la pregunta que nos planteaba Julia al final de este estupendo artículo se sigue contestando afirmativamente: sí, resignación y miseria moral.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los inmigrantes son necesarios.


El racismo y la xenofobia están normalmente instalados, con más o menos éxito pero instalados, en todas las sociedades. El diferente que viene de otro sitio, que habla otro idioma, que mantiene otras costumbres, que tiene distinto color de piel... el otro, la otra, siempre puede encontrar dificultades en el sitio en que decide vivir tras migrar. Incomprensiones, rechazos, malos modos pueden hacerse habituales y entres éstos, los rumores malintencionados, los prejuicios, los lugares comunes que se extienden y que se van repitiendo y a fuerza de repetir calando, en el pensamiento de la población de acogida. Entre estos rumores los muy habituales "vienen a quitarnos el trabajo", "se aprovechan de nuestras administraciones y servicios sociales", "muchos son delincuentes" etc. se emplean de manera irreflexiva y generan una animadversión generalizada tan lamentable como injusta.
Hay varios estudios y múltiples asociaciones que se han dedicado a desmentir toda esa rumorología y que con datos en la mano niegan taxativamente ese discurso sesgado y xenófobo que sin embargo se enquista y se desarrolla con mucha mayor facilidad entre toda la población.
Un estudio muy esclarecedor y conocido es el que en 2011 presentó la Obra Social La Caixa y que aquí os dejo:

http://prensa.lacaixa.es/obrasocial/estudio-social-31-inmigracion-y-estado-bienestar-espana-esp__816-c-14169__.html

Recientemente el programa el Objetivo de La Sexta también ha tratado este tema:

http://www.lasexta.com/programas/el-objetivo/el-espanolisto/inmigrantes-vitales-economia-espanola_2013120100103.html

domingo, 24 de noviembre de 2013

Emilio Lledó. La crisis de la inteligencia.

Reproduzco aquí la entrevista de Saray Encinoso con el filósofo Emilio Lledó aparecida en el diariodeavisos.com el 22 de noviembre. 
La serenidad, el positivismo y la esperanza que se reflejan en sus palabras nos hacen mirar al futuro con ojos más alegres... y eso que sus críticas a la situación actual en variados ámbitos son muy crudas.

Entrevista de Saray Encinoso con Emilio Lledó.
Foto de Sergio Méndez

Acaba de cumplir 86 años, pero irradia felicidad y esperanza. Emilio Lledó (Sevilla, 1927 ) ha impartido su vocación en universidades extranjeras y españolas, entre ellas la de La Laguna. Esta semana asistió como invitado de honor a una nueva edición de El mundo que queremos, de la Fundación CajaCanarias.
-¿La crisis ha reducido nuestra capacidad de pensar, de replantearnos las cosas?
“Creo que no estamos tanto ante una crisis económica, sino en una crisis de la mente, de nuestra forma de entender el mundo. La crisis más real -con independencia de los problemas económicos, que son muy reales- es la crisis de la inteligencia. No estamos solo ante una corrupción de las cosas, sino ante una corrupción de la mente. A mí me llama la atención que siempre se habla, y con razón, de libertad de expresión. Es obvio que hay que tener eso, pero lo que hay que tener, principal y primariamente, es libertad de pensamiento. ¿Qué me importa a mí la libertad de expresión si no digo más que imbecilidades? ¿Para qué sirve si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, si no sabes ser libre intelectualmente? También ocurre que uno intenta pensar y escribe cuatro especulaciones y no puede hacer nada. Piensas pero no tienes poder. De ahí el poder de la política”.
-¿Cómo consigue no caer en el pesimismo después de decir eso?
“No soy nada pesimista. Solo soy pesimista, en cierto sentido, porque ya soy mayor y me queda poco tiempo, o menos tiempo, pero a mí me parece que la vida es algo muy hermoso y muy estimulante. Tenemos que darnos cuenta y no podemos olvidarnos de la posibilidad que tenemos de mirar. Los filósofos griegos me enseñaron que la palabra ‘idea’, que nos remite al idealismo, significa mirar. Mirar con los ojos, no con la mente. Y después de eso viene la educación…”.
-Hablando de educación, la nueva reforma educativa elimina la obligatoriedad de dos de las tres asignaturas de Filosofía en Secundaria y Bachillerato. ¿Qué consecuencias tendrá en el futuro?
“Me parece un disparate, una cosa inconcebible, cuando hoy precisamente en el mundo tecnológico es tan importante la reflexión sobre los sentimientos, sobre las acciones, y a eso ayuda la filosofía”.
-Dice que le preocupa más la corrupción de la mente que la corrupción tradicional. ¿Quién está corrompiendo nuestras mentes?
“Una política de la mentira y una educación que no se ha tomado en serio. La educación es la esencia de partida social y si eso falta la sociedad de va a pique. Filosofía significaba apego a entender. Preocupación por saber qué mundo es el tuyo, qué sociedad es la tuya y cómo compartir la vida con otros. Por eso es tan importante la política, aunque hoy se hable de la destrucción de la política”.
-Lo que quizás ha conseguido la situación actual es que la gente tenga más apego por saber, más necesidad de filosofía…
“Sí. Quizá la crisis nos ha dejado al aire, al descubierto, y eso nos estimula, por eso es tan importante que los jóvenes se formen, y que tengan acceso a una educación de calidad. Yo he vivido mucho tiempo fuera de España en grandes países tecnológicos, y en un país como Alemania nunca apostarían por una universidad privada”.
-A nosotros nos han obligado a pensarlo todo en términos de rentabilidad económica..
“Exacto. La economía es importante, pero es solo una parte. Hay que dejar que los muchachos, los cinco o seis años que están en la universidad, se entusiasmen con algo, que no se obsesionen con cómo ganarse la vida, ya se la ganarán o la lucharán. La obsesión por ganarse la vida es la forma más radical de perderla”.
-Después de ser un niño de la Guerra Civil en España y de vivir en Berlín la caída del muro, ¿cómo ve la situación actual en cuanto a libertades y derechos?
“Como niño de la Guerra Civil sé lo que es el hambre, pero no el hambre como metáfora. El hambre, hambre, hambre de Madrid de los años 40. No tener qué comer durante años. Era una situación patológica, había acabado una guerra, y había unos vencedores y unos vencidos. Eso hoy no existe, hoy se nos ofrecen un montón de cosas. Estamos en la sociedad del consumo, en una sociedad que acaba consumiendo al consumidor. Pero es consumo vacío, consumo consumiente, que te consume, que te deteriora”.
-Eso lleva a otra pregunta: ¿Cómo nos está deteriorando el uso perverso del lenguaje?
“De una manera increíble. Una forma de deteriorar la mente es deteriorar el lenguaje. Utilizamos palabras sin pensarlas. Por ejemplo, ahora hay que ponerlo todo en valor. Sin embargo, no sabemos qué es el valor porque no sabemos lo que son los valores. La universidad tiene que fomentar un debate sobre los ideales. Los creadores de riqueza son necesarios, pero unos pasos más adelante hay que crear algo que rompa la pura pragmacia. O la practiconería, que es una palabra que seguro que la Real Academia no aceptaría, pero que me parece muy expresiva”.
-¿Confía en que en el futuro seremos menos pragmáticos?
“Yo creo que sí. Si no sería la muerte. Tenemos que dejar esa herencia de idealismo”

miércoles, 20 de noviembre de 2013

20 de noviembre, Día Universal del Niño... ¿seguro?

Hoy es el “Día Universal del Niño” y todos debemos alegrarnos por ello, faltaría más. Entras en la página de la ONU que se ocupa de estas cosas y en su presentación nos encontramos con que “…todos deseamos por igual el bienestar de nuestros niños, que siempre ha sido y seguirá siendo el anhelo más universal de la humanidad.” , en palabras de su actual Secretario General.


Qué bonitas palabras, estoy emocionado, el anhelo más universal de toda la humanidad es el bienestar de sus niños...
-Y las niñas también supongo, ¿ no? 
-Sí, sí, claro, cómo no...

Paro con la ironía, porque en realidad todo esto está muy bien, peor sería que no se hiciera nada. Quiero decir que, por lo menos, hay líneas generales de actuación en los grandes organismos oficiales y especialmente en la ONU y UNICEF que se preocupan porque efectivamente la infancia sea defendida o que al menos en sus grandes idearios, objetivos del milenio y ese tipo de cosas las niñas y niños del mundo cuenten con una especial protección. Sin embargo, no tenemos más que leer casi cualquier semana el periódico o nuestra selección de blosgs y páginas de interés o, más fácil aún, hacer unas sencillas búsquedas en internet para darnos cuenta que algo se está haciendo muy mal, rematadamente mal, en lo referido a ese “anhelo más universal de la humanidad”.

Mirad este resumen que he realizado en un momentito, demostrativo de que las palabras quedan muy bien pero que los intereses de nuestro mundo van por otros caminos.
- Hoy en día los niños soldado siguen guerreando en países como Afganistán, Malí, Sudán, Yemen etc. 
- En esta Tierra globalizada el trabajo esclavo se sigue practicando. Esclavitud a la que están abocados niños y niñas de países del tercer mundo (o cuarto o quinto) para que los productos que consumimos los del primero sean más baratos.
- La vergonzosa mortandad infantil que se da en países del África Negra por enfermedades sencillas de combatir: malaria, tétanos, sarampión… ; o el SIDA que sigue campando a sus anchas.
- La desnutrición generalizada por falta de alimentos en muchos de estos mismos países y su falta de accesos a agua potable que provocan millones de muertes anuales.

Las crueldades que se cometen diariamente y los terroríficos números de que hablamos no pueden dejarnos indiferentes. Unas políticas mundiales serias y comprometidas acabarían con estas horrorosas situaciones de manera rápida. No hay nada estructural que nos impida intervenir decididamente en extender la justicia ante tanta barbarie consentida. No hacerlo es simplemente poner en el platillo de la balanza otras prioridades, otros intereses (económicos, políticos, sociales…) que pesan más en este mundo globalizado y cada vez más injusto.





viernes, 15 de noviembre de 2013

Mercedes Herrero. 10 falsos discursos sobre África.

Artículo de Mercedes Herrero del 3 de septiembre de 2013. Publicado en el blog "No me pidan calma" de La Voz de Galicia.es

Las informaciones que nos llegan sobre África son escasas y en general simplifican una realidad compleja que se intenta explicar a través de una serie de estereotipos. Este artículo intenta revisar los más recurrentes y llamar la atención sobre la construcción durante siglos de un imaginario en relación a este continente en el que predomina el desconocimiento y el desprecio.

1. África no tiene historia. Hasta la llegada de las potencias coloniales europeas era un continente aislado.

La historia de África suele narrarse como reacción a las sucesivas invasiones extranjeras: Grecia, Roma, Islam, colonización europea… Pero este continente tiene su propia historia. A través de los siglos se desarrollan diferentes reinos, cada uno con su organización, en general distinta a la que predomina en las sociedades europeas.
En nuestra Edad Media, África era un continente mucho más conectado al resto del mundo que Europa. Las relaciones comerciales se intensifican con la llegada del Islam en el siglo VII, que promueve el intercambio de productos con Asia. Las primeras relaciones establecidas por Europa fuera de sus fronteras llegan sólo en el siglo XIII.

2. La colonización europea supuso la llegada de la civilización a África.

La historia contada desde el punto de vista de Occidente se basa en que la “civilización” se sustenta en conceptos como vida sedentaria, organización en ciudades, estado-nación, economía de mercado, tradición cristiana, etc. Por tanto, cualquier planteamiento que difiera de lo anterior es rechazado y calificado de atrasado e inferior.
África posee y ha poseído siempre sus propios modelos de civilización que no coinciden con la visión eurocentrista del mundo. Pero el discurso de la superioridad y la “necesidad” de “civilizar” territorios “salvajes” ha sido utilizado para justificar barbaridades como la trata de esclavos o la propia colonización. En realidad África sólo interesa por sus materias primas, pero se camufla el saqueo con el falso argumento de que el europeo va a llevar a África el “progreso” (por no mencionar la misión “sagrada” de la evangelización cristiana) y se presenta a las poblaciones africanas como violentas, ignorantes e incluso estúpidas.

3. La trata de esclavos atlántica no fue un negocio de los españoles.

Entre los siglos XV y XIX llegan a América 12 millones de esclavos, demandados desde las colonias británicas, españolas, portuguesas, francesas y holandesas.
Los europeos, sobre todo británicos y portugueses, son los grandes artífices de este lucrativo negocio, del que España también se beneficia. Sevilla es desde el siglo XVI uno de los puertos comerciales más activos, ya que mercaderes sevillanos compran esclavos (o los cambian por productos, como vino) a tratantes portugueses y luego los venden en las colonias, en especial en Cuba. Lugares como Canarias se convierten en parte fundamental del itinerario de la trata y los esclavos negros llegan a constituir el 20% de la población en Lanzarote.
La trata de esclavos negros termina cuando la revolución industrial inglesa revela que la explotación de mujeres y niños resulta económicamente más rentable. En el siglo XIX el asalariado cumple con turnos de 12 horas, donde se le exige la máxima productividad bajo la amenaza de perder su empleo. El alojamiento y la manutención corren a su cargo y no genera gastos de vigilancia, porque no existe el riesgo de que se escape. Sin duda más conveniente que un esclavo.

4. África es pobre.

Al contrario. Entre las muchas riquezas de África figuran grandes cantidades de minerales, como oro, cobalto, cromo (esencial para la industria armamentística), diamantes, uranio (demandado por las centrales nucleares francesas), cobre y coltán, material imprescindible para la fabricación de teléfonos móviles y aparatos electrónicos. También petróleo, cuya demanda ha crecido en la última década con el surgimiento de las economías emergentes como China.
El gran problema de África es que no dispone de sus recursos, explotados por multinacionales que negocian con dirigentes políticos corruptos (o con las diferentes partes implicadas en los conflictos armados, en los países que los sufren) y saquean sin cortapisas la riqueza natural de este continente. Los beneficios de esta explotación económica no llegan a la población africana.


5. África necesita de las políticas de desarrollo occidentales para mejorar su situación económica.

Las ingentes cantidades de dinero invertidas en las cuatro últimas décadas apenas han dado resultado. Son muchos los motivos, cito dos: se extrapolan pautas de organización económica que no encajan con la realidad económica y social africana y se alimenta con el dinero de la cooperación a una élite corrupta. Eso en el mejor de los casos, cuando las políticas de cooperación no están directamente diseñadas para servir los intereses comerciales y de política exterior de los países donantes.
Desde el 11-S la cooperación ha estado al servicio de la agenda de seguridad de los países donantes. Abunda el discurso del “estado fallido” (que exonera a los países occidentales de su responsabilidad en los problemas que sufren los africanos) y la ayuda económica se concibe como instrumento para frenar dos grandes “amenazas”: el terrorismo islamista y la inmigración.

6. El modelo económico neoliberal es el que puede sacar a África de la pobreza.

Desde los años ochenta las instituciones financieras internacionales han promovido en los países africanos, como ahora en España, los famosos Planes de Ajuste Estructural, (PAE), desregulando la economía, para que el mercado funcione “libremente”, y reduciendo al mínimo los ámbitos gestionados por un ineficiente estado. Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional facilitan desde los ochenta grandes créditos a cambio de devaluar la moneda, eliminar los aranceles comerciales y jibarizar un estado ya débil, suprimiendo gran parte del gasto público destinado a los escasos servicios que los países africanos proporcionaban.
El resultado ya es visible en los años noventa: los intereses generados por los créditos asfixian a las economías de estos países, las grandes multinacionales aumentan su control sobre la explotación de recursos, los productos nacionales no pueden competir con los extranjeros, generosamente subvencionados por sus países de origen, y los estados africanos, cada vez más débiles, apenas tienen instrumentos para enfrentarse a esta situación.

7. África necesita activar sus relaciones económica con Europa y EEUU.

En los últimos años Europa y EEUU han perdido protagonismo en beneficio de potencias emergentes, como India, Brasil y, sobre todo, China. Estos países disponen de mucho dinero para invertir y no incluyen en sus acuerdos ninguna exigencia en cuanto a respeto a los derechos humanos o carácter democrático de las instituciones, aspectos que, al menos sobre el papel, son valorados por los gobiernos occidentales.
El gobierno chino recibe de África una cantidad ingente de materias primas. Y se está construyendo una imagen de “país amigo” al realizar cuantiosas inversiones y proyectos, que aparentemente ayudan al desarrollo de los países con los que comercia. Además las exportaciones de productos chinos a precios baratos han permitido el acceso a artículos de consumo, antes fuera del alcance de muchos africanos.

8. África genera inmigración

Europa es el continente que más emigrantes ha producido en los últimos 400 años. Personas de todos los países europeos han emigrado, sobre todo a América, empujados por guerras, persecuciones, o para escapar de la pobreza, generada a veces por procesos de progreso tecnológico, como la revolución industrial.
En África se estima que más de 19 millones de personas emigran dentro del continente. A Europa llega sólo una de cada cien personas que emigra.
En este continente se encuentra la mitad de los refugiados del mundo. Las catástrofes naturales y, sobre todo, los conflictos armados han disparado esas cifras desde los años noventa. Junto a este drama convive el de los desplazados: en 2008 más de 11 millones de personas huyeron, pero no salieron de las fronteras de su país.

9. Guerras causadas por motivos étnicos, o religiosos, o como consecuencia de la pobreza.

Los africanos no son más violentos que el resto de los mortales y conviene recordar que los grandes desastres bélicos de nuestra historia se han desarrollado en Europa.
Detrás de cualquier situación bélica hay un discurso ideológico que justifica su “necesidad”. El argumento de las tensiones por motivos étnicos y religiosos es recurrente y no sólo es utilizado por los medios occidentales. El “divide y vencerás” es la base de la propaganda dirigida a las poblaciones, envueltas en guerras absurdas contra los que ayer eran sus vecinos.
Hoy la violencia que sufre este continente está muy relacionada con la lucha por el control de los recursos naturales. Bandos que luchan todos contra todos (ejércitos poco profesionales y uno o más grupos armados dirigidos por señores de la guerra, a veces financiados por países vecinos) y cuya barbarie recae sobre la población civil. El caos generado por el contexto bélico se convierte en el escenario perfecto para que la explotación de las materias primas se lleve a cabo sin control.

10. Que no nos den lecciones de solidaridad.

Este concepto está muy presente en África, donde la idea de familia nuclear que predomina en Occidente no existe. Se extiende mucho más allá de los padres, hijos y hermanos y el sentido de pertenencia a una familia es uno de los valores fundamentales que se inculca en la educación.
A diferencia de las sociedades más ricas, donde la solidaridad suele sustentarse en lo que nos sobra, para los africanos la solidaridad es obligatoria en el amplio ámbito de la familia, independientemente de que se cuente o no con recursos, se presta ayuda a un miembro de la familia que está en apuros.



Cristina Carrasco. No es una crisis, es el sistema.

Pues claro que es el sistema, el sistema capitalista llevado a sus más altas cotas de voracidad. Un sistema que da por naturales las desigualdades y que de ninguna manera busca la justicia, aunque así nos lo vendan. En estos años de crisis, las diferencias entre los ricos y los pobres no han dejado de crecer, hasta el punto de que los poderosos han ganada más en estos tiempos a costa de empobrecer aún más a quienes ya de por sí menos tenían.
En realidad lo que estamos viviendo en Europa, quitarle a los desfavorecidos para dárselo a los ricos, aumentar la deuda para no generar sino miseria y mantener los privilegios de unos pocos, países en quiebra por gestiones nefastas etc. no es sino lo que ya han vivido en otros momentos otros países como Argentina, Chile etc. y que ahora nos duele más porque nos toca a nosotros.
Este neoliberalismo psicópata que nos atenaza, que nos estrangula, ya se puso en marcha con muy buenos efectos en la grandes empresas, multinacionales y no, que veían como sus cuentas de resultados mejoraban ostensiblemente mientras se hundían países y se sacrificaban los ahorros y las vidas de millones de personas. Es una nueva vuelta de tuerca, del sistema claro, que ávido de recursos y dinero no puede permitirse ninguna pérdida. El afán por el crecimiento continuo, lógicamente imposible, pero que nos han vendido como una realidad científicamente demostrada sigue su camino y va dejando continuos despojos y desechos a su paso.












Aquí las interesantes reflexiones de Cristina Carrasco, profesora Titular de Teoría Económica en la Universidad de Barcelona:   http://numero1.conlaa.com/archivos/562