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martes, 27 de mayo de 2014

Imanol Zubero. Sociedades exclusógenas.

Imanol Zubero en la Universidad de La Rioja. (spoonful.es)
Coincidí con Imanol Zubero hace bastantes años ya. Acababa de terminar sociología y empezaba su periplo como profesor universitario. Yo era uno de sus muchos alumnos. Una sola hora de clase nos daba a la semana y la disfrutábamos mucho, de verdad. Tenía la cercanía de la edad, no nos llevaba mas que dos o tres años y eso se nota mucho, pero sí tenía el empaque de profesor, el saber estar, las citas a tiempo y un discurso pausado pero vibrante, sencillo y a la vez, conocedor de lo que hablaba.
Por aquel entonces su compromiso ciudadano ya estaba bien definido, creo recordar que era uno de los portavoces del Movimiento de Objeción de Conciencia de la época. Y dentro del grupo, en su vertiente mas comprometida pues había sido de los pioneros en la insumisión al servicio militar en Bizkaia y andaba en juicios con los militares.
Posteriormente vino Gesto por la Paz. Él fue uno de los creadores-fundadores, creo que no me equivoco, y de hecho asumió la portavocía del grupo pacifista durante unos buenos años, los peores.
También estuvo en política y puede que aún siga, no lo sé.
Donde sí que sigue es en la Universidad del País Vasco en su departamento de Sociología y Trabajo Social. Un saludo.

Enlazo una entrevista que le hizo Javier Muro para spoonful.es donde desgrana algunas ideas muy interesantes.

http://spoonful.es/entrevista/'vivimos-en-sociedades-exclusogenas--que-generan-poblaciones-sobrantes-'_20131121090941.html


'Vivimos en sociedades exclusógenas, que generan poblaciones sobrantes '
Imanol Zubero es sociólogo, experto en movimientos sociales y voluntariado

Imanol Zubero es sociólogo, profesor de la Universidad del País Vasco y director del grupo de investigación 'Civersity Ciudad y Diversidad'. Desde los años ochenta llevan trabando e impulsando iniciativas dirigidas a fomentar el antimilitarismo, la paz en Euskadi, la solidaridad internacional o la democracia local. Le esperamos a la conclusión de la conferencia que imparte en la Universidad de La Rioja, dentro de la Jornada del Voluntariado.

La conversación comienza casi sobre la marcha. Los pasillos del edificio Quintiliano son tan apropiados como cualquier otro lugar cuando la idea es hablar sobre la sociedad de hoy en día. Así que de entrada solicitamos la visión profesional y le planteamos si hoy un sociólogo observa la actualidad, el día a día, más próximo a un estado depresivo o, por el contrario, entra en euforia ante la enorme posibilidad de experimentar y de realizar estudios que plantea la realidad. “Lo cierto –apunta Imanol Zubero- es que desde el punto de vista científico el aliciente es muy grande y muy interesante, se plantean multitud de incógnitas; pero por otro lado –tuerce el gesto- estamos hablando de seres humanos, no de células con las que experiementar… como ciudadano la palabra que surge es tristeza, ¡que poco hemos aprendido!”.

Desde su atalaya a pie de tierra, Zubero asegura que hay muchas definiciones para la sociedad actual. “Yo –asevera- me quedo con la idea de que se trata de sociedades exclusógenas; es decir que tienen un funcionamiento que genera exclusiones”. El sociólogo hace planear la duda sobre si la crisis comenzó en el año 2008. “Igual nos creemos que antes de 2008 no había crisis y quizá, en ese año tan sólo se acentuó. Ahora vemos que la sociedad no es capaz de integrar a todo el mundo, que los Derechos son muy estructurales y que hay gente que se queda fuera”.

S.- ¿Crees que las sociedades de hoy en día tratan de esconder a determinadas personas, que no se vean?
Sí, sí, las sociedades actuales tratan de hacer desaparecer a determinada gente, las sociedades de hoy en día generan poblaciones sobrantes. Tratan de meter los residuos debajo de la alfombra. A esas personas que no siguen los ritmos se les lleva a los márgenes urbanos, a la periferia de la ciudad e incluso se les persigue y se les empuja de una ciudad a otra a través de la aplicación de ordenanzas urbanas. Ahora asistimos a la redefinición de muchos conceptos. Por ejemplo, ya no hay parados sino personas en búsqueda de empleo. La manipulación del lenguaje es tremenda. Hay un dato esclarecedor al respecto y es que se está produciendo un retroceso en la esperanza de vida. En África, en los países más afectados por el SIDA se puede constatar, pero también en Rusia o la propia España, donde la diferencia entre una persona de clase alta y un trabajador es de diez años.

Los universitarios recorren el pasillo camino del aula en la que se imparte la siguiente clase y mientras tanto, cuestionamos a Imanol sobre la pérdida de confianza en las instituciones y administraciones por parte de los ciudadanos y sobre esa doble disposición aparente por parte de la gente. Es decir, la convicción de que ‘si no salgo yo de esta nadie me va a ayudar’ y el incremento de la solidaridad, que se registra al mismo tiempo. “Es así –indica Zubero- y es un tanto contradictorio". Se explica. “Las tradiciones y las costumbres eran el pegamento que mantenía unida a la sociedad, pero lo comunitario ha protagonizado momentos hostiles hacia el individuo. Hoy vivimos un momento rico para la individualización; existe la posibilidad de hacer bricolaje con nuestra vida, desarrollarnos individualmente”.

El sociólogo recuerda que hemos construido una sociedad con Derechos, el Estado del Bienestar. “Estábamos bien, era una maravilla, pero con la crisis eso se ha disgregado. En la sociedad actual Robinson Crusoe no existe o miras hacia adelante y ves una oportunidad o vuelves la vista atrás, a las tradiciones, a la xenofobía…”.

En todo caso, Imanol contempla un aspecto positivo. “Veo un lado optimista en la forma de repensar la comunidad, en la idea de volver a encontrarnos”. Aquí, Zubero cita al escritor Carlos Fuentes y recuerda su libro ‘68’, escrito en París sobre el Mayo del 68 y en el que aparece el eslogan; “Habla con tus vecinos”. “Es así –dice- como no podemos consumir nos estamos encontrando”.
S.- ¿Y la política, es normal el desapego ciudadano que existe hacia los políticos y los partidos?
Sí, yo lo veo normal y muy sano. Lo que estamos echando en falta es credibilidad y eso no es bueno. La Democracia nos permite no estar todo el día pendiente de la política, eso sería muy aburrido, nos permite liberarnos de esa ocupación y tener espacios libres. Habíamos caído en un estado hacia la política de credibilidad y pasotismo y por contra, lo que tienen que hacer los ciudadanos es confiar en sí mismos. La Democracia funciona porque participas. El desapego ciudadano no es hacia la política, sino a cómo se hace la política. Durante el 15-M no se decía ‘No a la Democracia’, sino ‘Queremos Democracia Real’; decían "la vuestra, la que ejercéis los partidos políticos no nos vale”.

Al hilo de esta reflexión, Imanol apunta que uno de los problemas es que lo viejo no termina de irse y lo nuevo no acaba de llegar. Recurre al ejemplo de los Estados Unidos. “Allí también se produjo una crisis de confianza –recuerda- y de esa situación surgió Obama. ¿Quién lo iba a pensar poco antes?”.

S.- Entonces, ¿Crees cómo apuntan las encuestas qué los políticos y los partidos políticos son uno de los problemas de la sociedad?
Los políticos y los partidos políticos actuales son un tremendo problema para la Democracia. Son un artefacto muy contradictorio, ya que constitucionalmente en ellos recae la gestión de lo público en Democracia, pero son organizaciones que no son democráticas. Tienen elementos antidemocráticos evidentes. Hacen falta partidos participativos y creo que son conscientes de ello y están dando pasos, aunque sean meramente cosméticos. Creo que las primarias abiertas son ya terreno ganado, no hay vuelta atrás.

Llegados a este punto la conversación vuelve a cruzar el Atlántico. Preguntamos a Zubero por la influencia que ha podido tener la abundante información que hemos recibido de las primerias norteamericanas, de las celebradas por los Demócratas y también por el Partido Repúblicano. “ –apunta-, pero no sólo las primarias, también hechos como que Obama para aprobar su Reforma Sanitaria haya tenido que reunirse y negociar con congresistas republicanos y con miembros de su propio partido, ha sido una muestra de debate y negociación”.

Aquí, en España, le planteamos a Zubero si uno de los problemas reconocibles es que las decisiones relevantes se toman en los partidos y no en los gobiernos de cada Administración. “Los partidos tienen el poder; en España los tres poderes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- están demasiado conectados”. La casualidad quiso que, probablemente, mientras se mantenía esta conversación en el Congreso de los Diputados se pactaba el Gobierno de los Jueces por parte de los partidos políticos.

Miramos más allá y nos enredamos con Europa sí, Europa no. “Europa es un follón; al respecto tengo el corazón partido”. Y es que el sociólogo cree que “la Unión Europea ha cogido todo lo malo, todo lo que funciona mal de los Estados, una situación que encima en Europa se multiplica”. Del mismo modo, Zubero advierte, “pero ¿cuál es la alternativa? La renacionalización, sería tremendo”. Cree que una opción pasa por trabajar la vía social, civil. “Hay que apostar por alianzas civiles más potentes en Europa. Nos han convencido de que había que luchar, por ejemplo en el tema de la viabilidad de las empresas, por mantener las nuestras y que desaparecieran las de otros países o regiones y quizá lo que tenemos que hacer es unirnos aquí y allá”.

La reflexión de Imanol nos sitúa en la pasada huelga en el Servicio de Recogida de Basuras de Madrid. “Lo que ha pasado en Madrid –dice- es para analizar detenidamente. La huelga ha paralizado 1.200 despidos, ahora las empresas que aseguraban que esos despidos eran necesarios no van a echar a nadie”.
S.- A lo largo de tu carrera también has analizado y estudiado el funcionamiento de los sindicatos. ¿Crees que tienen que reformarse, qué modernizarse?
Sí, tienen que modernizarse. Tienen los mismos defectos que los partidos políticos. Un partido político puede funcionar sin afiliados, pero un sindicato no. Los sindicatos o tienen afiliados o se convierten en asesorías con clientes. Tienen que tener una mayor conexión con sus bases. Tienen capacidad para modernizarse.

S.- Y llegados a este punto, como profesor, ¿Cómo influye la Educación en la sociedad y en este panorama que has descrito?
La Educación es esencial. Uno de los problemas es que tenemos una sociedad muy mal educada; muy educada en cosas malas y poco educada en las cosas positivas. En España se produjo un vuelco a nivel educativo entre los años 80, 90, y también más recientemente. Hubo mucha innovación, y en igualdad se dio un salto tremendo. Pero, esto es igual que cuando descontaminas un río, que en la superficie está bien, pero aún quedan sedimentos. ¿Qué sucede? Pues que cuando dejas de echar agua los sedimentos reflotan y el fango se revuelve… ese es el riesgo que hay ahora.

Gran conocedor de los movimientos ciudadanos, Imanol Zubero también ha observado la Marea Verde por la Educación Pública. “Ha empezado –indica- cuando se han recortado derechos, pero si se queda en los derechos de los trabajadores sería traicionar la idea”.
S.- Siguiendo con la Educación, ¿No crees que está dirigida a conseguir un empleo y no a adquirir conocimientos?
Es cierto. Cuando yo empecé a estudiar Sociología me preguntaban para qué sirve eso que estudias, pero no había problema todos encontramos trabajo; era fácil la inserción laboral. Hoy existe un problema. Es fácil decir… “Hay que buscar algo más que conseguir un empleo”,  pero ahora la cosa está dura. En todo caso, todas las reformas educativas que se ha realizado son la muerte de la Universidad. Un compañero decía: “¿Por qué no crean la Formación Profesional Universitaria y mantenemos las licenciaturas?” No le faltaba razón. Además, la profesionalización de la universidad no garantiza nada.

S.- Entonces, la sociedad no apunta a un panorama muy diferente al que conocemos…
Reiniciar las sociedades es difícil porque hay que hacerlo sobre la marcha. Algunos de los grandes cambios se han producido cuando se han producido grandes parones, grandes catástrofes. De las Guerras Mundiales surgieron los Derechos Humanos o el Estado de Bienestar, pero ¡bufff!, sería tremendo…

viernes, 9 de mayo de 2014

Ciudad relacional, espacio común de encanto y cordialidad.

Un artículo que me ha gustado sobre el concepto "bien relacional". Un bien intangible, un bien que se escapa de la teoría capitalista del objeto-valor. Un bien que se crea, recrea y se destruye en momentos de la vida cotidiana y que genera espacios y tiempos de encanto y cordialidad.

El artículo es de Bernardo Gutiérrez para Yorokobu:
http://www.yorokobu.es/bienes-relacionales/


LA CIUDAD DE TODOS FRENTE A LA CIUDAD NEOLIBERAL

Imagina un nuevo tipo de bienes que no sean ni privados ni públicos. Bienes que desbordan las definiciones de «mercancía» o «producto». Bienes que no tienen precio ni pueden ser descritos como servicios. Bienes íntimamente ligados a las interacciones humanas, con componentes afectivos y comunicativos. Bienes basados en la relación de las personas. Imagina algo que va más allá de un objeto intercambiado gracias al mecanismo del trueque. Estaríamos hablando de una categoría nueva: los ‘bienes relacionales’. Bienes que exceden incluso el componente físico y que podrían encajar con algunas definiciones de «proceso».
El bien relacional no es ciencia ficción. Tampoco un concepto recién nacido. El término ‘bien relacional’, acuñado por primera vez por la filósofa Martha Nussbaum en 1986, podría definir aquellas «experiencias humanas en las que el bien es la relación por sí misma». La charla con un camarero que nos hace volver a un bar. La estantería de libros compartidos de un café. El paseo con un vecino que lleva a sus hijos al colegio. El clima acogedor de una conversación coral en una plaza.
Los bienes relacionales –concepto también desarrollado por el sociólogo Pierpaolo Donati, el economista Benetto Gui y la politóloga Carole Uhlaner– estarían habitados por intagibles como la confianza, la reciprocidad o la amistad. Y son co-consumidos y co-producidos al mismo tiempo por los sujetos involucrados en ellos. En el universo de los bienes relacionales, lo competitivo cede espacio a lo colaborativo. El compartir es la piedra angular de este nuevo ecosistema de bienes, relaciones y reciprocidades.
Del bienestar al Buen Vivir
Los bienes relacionales son uno de los pilares del Plan Nacional del Buen Vivir de Ecuador, inspirado en la cosmovisión quechua, que impregna la Constitución del país. El Buen Vivir, derivado del quechua sumak kawsay, pone el acento en la calidad de la vida, en el tiempo compartido con los seres queridos y en los bienes relacionales, entre otras cosas. René Ramírez, secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador, en su libro La vida (buena) como riqueza de los pueblos, hace hincapié en esos bienes relacionales «que solo puedo poseer en un acuerdo con un otro». Y no solo eso: ha creado incluso elaboradísimos algoritmos para los bienes relacionales y el buen vivir. En estas nuevas fórmulas entran en juego variables como «tiempo social» (amor y amistad), «tiempo público» (participación cívica) o el tiempo «bien vivido» («tiempo empancipador dedicado a la contemplación»).
bienesrelacionales
Los bienes relacionales están profundamente relacionados a los espacios. A los espacios compartidos, a los espacios relacionales, a los espacios en red. Y encajan con el concepto de ciudad relacional que baraja la jurista María Naredo. Un modelo de ciudad relacional, fraguado con lazos intersubjetivos, tejido con capas de afectos: «el modelo ‘relacional’ propone formas de seguridad basadas en el encuentro, la relación y el diálogo. La seguridad, en el modelo relacional, pasa sobre todo por recrear el lazo social. No vaciar la calle, sino todo lo contrario: repoblarla de relaciones de vecindad, de buena vecindad también entre desconocidos. Para así poder confiar en que alguien nos va a echar una mano si nos ocurre algo en el espacio público, la vecina del quinto o el tendero de abajo». Por si fuera poco, la ciudad relacional dispone de un minucioso manifiesto, escrito por Enric Ruiz-Geli, que busca puentes, transversalidades y conexiones entre aquellos que la habitan.
Hace apenas unos años, ante el brutal ataque neoliberal de los espacios urbanos, el grito era considerar el espacio público como una inquebrantable ideología (libro de Manuel Delgado). El espacio público, en la nueva era (o interfaz relacional), aspira (quizá ya lo sea) a ser un espacio común. A un espacio donde el procomún –algo que es de todos y no es de nadie– sea la atmósfera y norma que todos respiren. El espacio común –la verdadera fábrica de los bienes relacionales– se deja intuir en prototipos urbanos, inacabados y colectivos como los que crea Ciudad Emergente en Chile. El espacio común palpita en los últimos ensamblajes humanos del planeta (plazas ocupadas, asambleas en plena calle). O en procesos-flujos como A Batata Precisa de Você de São Paulo o Ciudad Escuela, de Madrid, que incentivan mobiliario urbano construido con licencias (o espíritus libres), participación ciudadana y procesos de código abierto.
Los pensadores Antonio Negri y Michael Hardt consideran que la ciudad es a la multitud lo que la fábrica era para la clase obrera. La ciudad es un espacio común donde la multitud fragua su invención biopolítica. Y donde los bienes relacionales, barnizados con matizes quechuas y con las prácticas colectivas de la ética hacker, fluyen desconfigurando el miedo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Tatia Pilieva. First kiss / Primer beso.

Tatia Pilieva, perfil en Twitter.
El planteamiento es sencillo, ¿cómo son loas reacciones ante un beso en los labios entre personas que se acaban de ver por primera vez?

Tatia Pilieva es una directora de cine y cortos de Georgia, el país con costas en el Mar Negro y estratégicamente colocado entre Europa y Asia, pero afincada en Los Angeles.

El corto-documental? tiene fuerza, simpatía y un toque de estudio socio-antropológico refrescante. Reacciones humanas ante nuestros ojos, sueltas, libres, miradas entre la diversión y el recato, pasitos cortos y bamboleantes, gestos y risas nerviosas, corazones bombeando y adrenalina desbocada en vena... y sólo les han pedido que se den un beso! Genial!




miércoles, 26 de febrero de 2014

La miseria del mundo, Pierre Bourdieu reeditado.

Se reedita "La miseria del mundo", el libro de Pierre Bourdieu, junto con otros sociólogos e intelectuales franceses, editado en 1993 que ponía en entredicho la idea de la "igualdad de oportunidades".
El artículo que cuelgo es de Marina Oybin para la revista cultural Ñ de clarín.com.
Buen artículo, completo y bien referenciado.
Dentro del artículo, una reflexión de Emilio Tenti Fanfani, profesor titular de Sociología de la Educación en la Universidad de Buenos Aires.

“Vivimos en una sociedad que genera más expectativas que posibilidad de realizarlas: esto sigue produciendo sufrimiento y padecimiento social”.

http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/politica-economia/Bourdieu-miseria_0_1089491064.html

lunes, 13 de enero de 2014

Vincent de Gaulejac. La neurosis de clase existe.

María Luján Picabea en clarin.com el pasado 8 de enero entrevistaba al conocido sociólogo francés Vincent de Gaulejac.
"Es una ilusión pensar que hay igualdad para ejercer el talento entre hombres y mujeres"
En la novela El lugar –publicada en 1983, premio Renaudot en 1984–, la escritora francesa Annie Ernaux vuelve la mirada sobre su hombro, tras la muerte de su padre, para narrar, sin una pizca de compasión, el origen humildísimo de sus padres y el tesón con que fueron ascendiendo de campesinos a obreros y de allí a comerciantes, lugar desde el cual le ofrecieron a ella una buena educación, que más temprano que tarde dispararía sus posibilidades y terminaría por alejarla de su casa, su barrio y la vida de sus padres. En uno de los pasajes de El lugar (Tusquets), la escritora cuenta: “Hablábamos de la gente del barrio, los que se habían casado, los que habían muerto, los que se habían ido de Y… Yo les describía el apartamento, a Louis-Philippe, el secretario, los sillones de terciopelo rojo, la cadena de música. Dejaba de escuchar enseguida. Me había criado para que disfrutara de un lujo que él mismo desconocía, se alegraba, pero el colchón Dunlopillo o la cómoda antigua no tenían para él más interés que el de certificar mi éxito. A menudo lo resumía diciendo: ‘Haces muy bien en disfrutar’”.
El sociólogo francés Vincent de Gaulejac se ha valido de El lugar y de otras, varias, ficciones para apoyar en ellas la hipótesis que trabaja en su libro La neurosis de clase. Trayectoria social y conflictos de identidad, recientemente publicado en la Argentina por la editorial Del Nuevo Extremo, con traducción de Marcela de Grande. De Gaulejac establece, para elaborar su concepto de neurosis de clase, un puente entre la sociología y el psicoanálisis y a partir de allí se aboca a los conflictos psicológicos que enfrenta una persona que ha atravesado un desclasamiento social, ya sea de promoción o regresión. Dice el sociólogo: “Todo individuo que cambia de clase social vive un conflicto entre su identidad heredada (identidad de origen que le confiere su medio familiar) y su identidad adquirida (la que va construyendo en el transcurso de su trayectoria)”. En noviembre, De Gaulejac participó de una mesa redonda en la Universidad Nacional de Avellaneda y conversó con Ñ sobre los conceptos La neurosis de clase , en los que trabaja desde los 80, y la pertinencia de ellos en la sociedad actual.
–En la sociedad actual, ¿se puede hablar aún de clases sociales como compartimentos estancos?, ¿de qué modo se adapta al mundo actual el concepto de neurosis de clase?
–Yo escribí este libro hace 30 años en Francia, en un momento en que las clases sociales todavía se evocaban como una lectura posible de la sociedad. Hoy no es el caso, estamos en una sociedad fragmentada, Zigmunt Baumann habla de la sociedad líquida, pero eso no significa que no haya más clases sociales, pero sí que no son tan identificables como antes lo eran. Si la movilidad social hace unos 50 años era algo excepcional, hoy por hoy se ha vuelto la norma. La idea de clases sociales en el sentido marxista ya no es tan pertinente para leer la sociedad, lo que no significa que las relaciones de dominación no existan más, lo que no quiere decir que la internalización de los habitus ligados al medio social del que uno viene ya no exista. Pierre Bourdieu ha analizado la violencia simbólica de las relaciones sociales. Ayer, por ejemplo, estábamos en la Universidad de Avellaneda y se evocaban las dificultades que puede encontrar la gente que viene de los medios populares cuando acceden a la Universidad, su relación con el saber, la escritura, con los profesores que representan la cultura legítima. Los complejos de inferioridad y superioridad existen y, en parte, están muy ligadas a problemáticas sociales. La distancia entre ricos y pobres crece cada vez más, entonces no hay que creer que porque las clases sociales ya no son tan fácilmente identificables no es por eso que han desaparecido las relaciones de dominación y la dimensión social y simbólicas que esas relaciones de superiores e inferiores, clases altas y bajas, la gente bien educada y mal educada sigue existiendo. Por eso imaginé la idea de que la lucha de clases fue reemplazada por una lucha por los lugares.
–En el libro se refiere al término de realización personal como una especie de condena. ¿Considera que en la sociedad actual eso es más pesado que lo que ha sido históricamente?
–Estamos absolutamente sumergidos en la ideología de la realización de sí mismo. Este es un fenómeno nuevo, masivo. Las generaciones de burgueses anteriores a los 60 tenían como proyecto parental para los hombres que debían ser abogados, ingenieros o médicos. Para las mujeres, casarse con un abogado, ingeniero o médico. En las clases populares no había proyecto parental más que aceptar la condición de obrero o campesino o bien tener la esperanza de que, a través del estudio, uno podía acceder a un estatus social un poco menos duro, con un salario mensual, llegar a ser empleado de oficina, con un trabajo estable, sin tener que estar expuesto a las inclemencias del clima. La identidad estaba muy determinada por la reproducción de las relaciones sociales. Hoy, cuando uno les pregunta a los padres sobre cuál es el proyecto parental respecto de sus hijos, dicen que esperan que haga lo que quieren y lo importante es que él o ella sea feliz. Lo que sucede es que en el ejemplo anterior los padres sabían cómo uno se convierte en abogado, ingeniero, médico; mientras que hoy los padres no saben cómo se hace para ser feliz. En un contexto en el que la cultura del alto rendimiento, la excelencia no pasa sólo por la familia, sino por los medios de comunicación, nos arrastra a la idea de que para tener éxito en la vida hay que poder realizarse, desarrollarse como las estrellas, los campeones de fútbol, las personas que tuvieron éxito. Hay una especie de demanda, muy individualista y narcisista, que dice que para ser reconocido hay que ser emprendedor de su propia vida. La idea imperante es que a los que les va bien es porque tienen talento. Por el contrario, a los que les va mal es porque no supieron realizarse, no supieron desarrollar su capital humano. Para la ideología de gestión, con la que se manejan las empresas, el yo de cada individuo se convirtió en una especie de capital que hay que hacer crecer. Eso es una ideología individualista, capitalista, que se va internalizando con la idea de que hay que ser rendidor en la escuela para llegar a los mejores lugares en las empresas de mayor rentabilidad y las mejores posiciones. Esa es la lucha por los lugares y eso es lo que moviliza a los individuos, y lo hace caer en una trampa, que es la igualdad de oportunidades: la idea de que es el talento el determinante esencial de la existencia humana. Ahí hay algo muy interesante para un sociólogo y muy inquietante para un ciudadano, una especie de carrera de cada individuo para tratar de hacerse un lugar en la sociedad y ser reconocido. En las grandes empresas internacionales se ve hasta qué punto es destructiva la lucha por los lugares, la competencia generalizada, la búsqueda insaciable de reconocimiento. Pero nunca habrá satisfacción para ello porque es una ilusión narcisista. Yo trabajé sobre este tema, sobre el sufrimiento en el trabajo, una causa de malestar entre la gente.
–¿Esta ideología se desactiva desde lo personal o es una proceso que tiene que ver con lo social?
–Seguramente sí, yo creo que en el deseo que tiene cada individuo de nacer como sujeto se ve confrontado a sus conflictos. Distingo dos posiciones en las cuales nos vemos confrontados: las reacciones defensivas y los mecanismos de liberación. Las reacciones defensivas son aprender a vivir en ese contexto de lucha de lugares, tratando de vivir lo mejor posible, adaptándose a la ideología del rendimiento. Siempre es una reacción defensiva porque nunca hacen lo que quieren hacer y cuanto más se adaptan desembocan muy a menudo en la depresión, porque cuando el yo ya no está a la altura de las exigencias de rendimiento se desmorona. Los mecanismo de liberación son los trabajos que el sujeto hace sobre sí mismo para liberarse de esas exigencias ilusorias, para desinternalizarse de esa ideología y desincorporar todos esos mecanismos de adaptación que tuvo que implementar para poder vivir en ese mundo. A mí me asombra que hay millones de personas que implementan pequeñas estrategias individuales de liberación, por ejemplo incorporándose como militantes en grupos solidarios, de economía social, decidiendo renunciar a ganar mucho dinero porque quieren tener una actividad cultural, aceptan que les paguen menos porque, por ejemplo, ser docentes tiene para ellos un sentido más profundo. Militar para revalorizar las profesiones que han sido invalidadas también es muy importante. Esos son mecanismos de liberación que están a nivel de cada sujeto que trata de darle sentido a su existencia pero en realidad no toman cuerpo hasta que no hay grupo que los retomen a nivel colectivo y les dan consistencia a nivel social. Por eso, nacer como sujeto, construirse no es sólo un problema personal sino también un problema político.
–¿Esta presión es más tangible en las grandes ciudades?
–No, porque las capacidades de invención de los humanos para existir están en la adaptación al contexto social en el cual están. Hasta en los campos de concentración, los universos más totalitarios que hayan podido existir, donde los individuos están desprovistos de todo, hay una capacidad de resistencia del sujeto que es muy fuerte. Evidentemente los recursos de los que disponemos son distintos en las grandes ciudades que en el campo, diferentes para las clases más altas y las que están en situaciones de gran precariedad pero la capacidad del sujeto de construirse son ilimitadas. Es algo que está en el centro del hombre y de la humanidad.
–Entonces, ¿habría que trabajar sobre la trampa de la igualdad de posibilidades y de que crearse a sí mismo sólo depende del talento?
–Un amigo, Robert Castell, decía que para poder existir como individuo en la sociedad tal cual es, hay que tener algunos soportes, en términos de derecho, capital social, capital económico… Y ahí hay una desigualdad profunda en términos de soportes que favorezcan la existencia social de los individuos, por eso decía que el problema es político. Es una ilusión pensar que hay igualdad para ejercer el talento entre hombres y mujeres. La posibilidad de ejercer el talento depende de elementos objetivos y no sólo subjetivos.
–¿Cómo lee las influencias de las nuevas tecnologías en términos de reproducción o no de esta ideología imperante de lucha por los lugares?
–Es muy interesante en varios niveles. La gente invierte parte de sus ingresos y de su tiempo en nuevas tecnologías que son al mismo tiempo un formidable instrumento de emancipación y de alienación. Me acuerdo siempre del gerente de una empresa que me decía: “Estas nuevas tecnologías son geniales porque soy libre para trabajar 24 horas”. Lo cual es la paradoja más grande que existe. Hoy ya no hay movimientos sociales en términos de grandes manifestaciones que hagan la revolución pero vemos movimientos de estudiantes u otros en los que las redes sociales juegan un papel importante en términos de creatividad, inteligencia colectiva, etc. Allí está lo mejor y lo peor en pero es uno de los elementos que contribuyó a desestructurar a la sociedad en términos de clases para construir una sociedad de los individuos, pero al mismo tiempo una sociedad, móvil, líquida, fragmentada, donde hay toda una parte en la que no se sabe qué es real y qué es virtual. Es una sociedad a la vez real y virtual. Entre el ser del hombre y el de la sociedad aparece esta esfera virtual de comunicación y relación que las tecnologías permiten y que está globalizada. Es uno de los cambios a los cuales hayamos asistido en la historia de la humanidad. Muy apasionante y muy inquietante.
–¿Cómo ve el futuro, cree que se profundizará la emancipación o la alienación a través de estas tecnologías?
–Me parece que tenemos que entender que nuestro mundo es cada vez más paradójico que no se puede contestar a la pregunta en término de esto o aquello, lo importante es que ambas cosas suceden al mismo tiempo. Yo estoy escribiendo un libro sobre la sociedad paradojante, no paradójica, sino paradojante. Es decir, una sociedad que nos pone ante desafíos en los cuales no sabemos qué es creación, qué destrucción, qué es alienación y qué emancipación, qué es positivo y qué negativo porque son las dos cosas al tiempo. Entonces no sabemos muy bien qué hacer. Es más fácil vivir en un mundo maniqueísta en el que hay buenos y malos porque sabemos de qué lado ir; aquí es imposible.

sábado, 7 de diciembre de 2013

¿A qué le tienen miedo algunas de las personas más inteligentes del planeta?

La página "Animal político" ha hecho un resumen sobre las 150 cuestiones que dan miedo a científicos, pensadores, académicos... de reconocido prestigio a nivel internacional que publica cada año la revista digital "Edge". Hay respuestas curiosas y muchas sí que dan miedo, sí.

http://www.animalpolitico.com/2013/01/las-150-cosas-a-las-que-le-tienen-miedo-las-personas-mas-inteligentes-del-mundo/#ixzz2mNjba7fa


viernes, 15 de noviembre de 2013

Mercedes Herrero. 10 falsos discursos sobre África.

Artículo de Mercedes Herrero del 3 de septiembre de 2013. Publicado en el blog "No me pidan calma" de La Voz de Galicia.es

Las informaciones que nos llegan sobre África son escasas y en general simplifican una realidad compleja que se intenta explicar a través de una serie de estereotipos. Este artículo intenta revisar los más recurrentes y llamar la atención sobre la construcción durante siglos de un imaginario en relación a este continente en el que predomina el desconocimiento y el desprecio.

1. África no tiene historia. Hasta la llegada de las potencias coloniales europeas era un continente aislado.

La historia de África suele narrarse como reacción a las sucesivas invasiones extranjeras: Grecia, Roma, Islam, colonización europea… Pero este continente tiene su propia historia. A través de los siglos se desarrollan diferentes reinos, cada uno con su organización, en general distinta a la que predomina en las sociedades europeas.
En nuestra Edad Media, África era un continente mucho más conectado al resto del mundo que Europa. Las relaciones comerciales se intensifican con la llegada del Islam en el siglo VII, que promueve el intercambio de productos con Asia. Las primeras relaciones establecidas por Europa fuera de sus fronteras llegan sólo en el siglo XIII.

2. La colonización europea supuso la llegada de la civilización a África.

La historia contada desde el punto de vista de Occidente se basa en que la “civilización” se sustenta en conceptos como vida sedentaria, organización en ciudades, estado-nación, economía de mercado, tradición cristiana, etc. Por tanto, cualquier planteamiento que difiera de lo anterior es rechazado y calificado de atrasado e inferior.
África posee y ha poseído siempre sus propios modelos de civilización que no coinciden con la visión eurocentrista del mundo. Pero el discurso de la superioridad y la “necesidad” de “civilizar” territorios “salvajes” ha sido utilizado para justificar barbaridades como la trata de esclavos o la propia colonización. En realidad África sólo interesa por sus materias primas, pero se camufla el saqueo con el falso argumento de que el europeo va a llevar a África el “progreso” (por no mencionar la misión “sagrada” de la evangelización cristiana) y se presenta a las poblaciones africanas como violentas, ignorantes e incluso estúpidas.

3. La trata de esclavos atlántica no fue un negocio de los españoles.

Entre los siglos XV y XIX llegan a América 12 millones de esclavos, demandados desde las colonias británicas, españolas, portuguesas, francesas y holandesas.
Los europeos, sobre todo británicos y portugueses, son los grandes artífices de este lucrativo negocio, del que España también se beneficia. Sevilla es desde el siglo XVI uno de los puertos comerciales más activos, ya que mercaderes sevillanos compran esclavos (o los cambian por productos, como vino) a tratantes portugueses y luego los venden en las colonias, en especial en Cuba. Lugares como Canarias se convierten en parte fundamental del itinerario de la trata y los esclavos negros llegan a constituir el 20% de la población en Lanzarote.
La trata de esclavos negros termina cuando la revolución industrial inglesa revela que la explotación de mujeres y niños resulta económicamente más rentable. En el siglo XIX el asalariado cumple con turnos de 12 horas, donde se le exige la máxima productividad bajo la amenaza de perder su empleo. El alojamiento y la manutención corren a su cargo y no genera gastos de vigilancia, porque no existe el riesgo de que se escape. Sin duda más conveniente que un esclavo.

4. África es pobre.

Al contrario. Entre las muchas riquezas de África figuran grandes cantidades de minerales, como oro, cobalto, cromo (esencial para la industria armamentística), diamantes, uranio (demandado por las centrales nucleares francesas), cobre y coltán, material imprescindible para la fabricación de teléfonos móviles y aparatos electrónicos. También petróleo, cuya demanda ha crecido en la última década con el surgimiento de las economías emergentes como China.
El gran problema de África es que no dispone de sus recursos, explotados por multinacionales que negocian con dirigentes políticos corruptos (o con las diferentes partes implicadas en los conflictos armados, en los países que los sufren) y saquean sin cortapisas la riqueza natural de este continente. Los beneficios de esta explotación económica no llegan a la población africana.


5. África necesita de las políticas de desarrollo occidentales para mejorar su situación económica.

Las ingentes cantidades de dinero invertidas en las cuatro últimas décadas apenas han dado resultado. Son muchos los motivos, cito dos: se extrapolan pautas de organización económica que no encajan con la realidad económica y social africana y se alimenta con el dinero de la cooperación a una élite corrupta. Eso en el mejor de los casos, cuando las políticas de cooperación no están directamente diseñadas para servir los intereses comerciales y de política exterior de los países donantes.
Desde el 11-S la cooperación ha estado al servicio de la agenda de seguridad de los países donantes. Abunda el discurso del “estado fallido” (que exonera a los países occidentales de su responsabilidad en los problemas que sufren los africanos) y la ayuda económica se concibe como instrumento para frenar dos grandes “amenazas”: el terrorismo islamista y la inmigración.

6. El modelo económico neoliberal es el que puede sacar a África de la pobreza.

Desde los años ochenta las instituciones financieras internacionales han promovido en los países africanos, como ahora en España, los famosos Planes de Ajuste Estructural, (PAE), desregulando la economía, para que el mercado funcione “libremente”, y reduciendo al mínimo los ámbitos gestionados por un ineficiente estado. Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional facilitan desde los ochenta grandes créditos a cambio de devaluar la moneda, eliminar los aranceles comerciales y jibarizar un estado ya débil, suprimiendo gran parte del gasto público destinado a los escasos servicios que los países africanos proporcionaban.
El resultado ya es visible en los años noventa: los intereses generados por los créditos asfixian a las economías de estos países, las grandes multinacionales aumentan su control sobre la explotación de recursos, los productos nacionales no pueden competir con los extranjeros, generosamente subvencionados por sus países de origen, y los estados africanos, cada vez más débiles, apenas tienen instrumentos para enfrentarse a esta situación.

7. África necesita activar sus relaciones económica con Europa y EEUU.

En los últimos años Europa y EEUU han perdido protagonismo en beneficio de potencias emergentes, como India, Brasil y, sobre todo, China. Estos países disponen de mucho dinero para invertir y no incluyen en sus acuerdos ninguna exigencia en cuanto a respeto a los derechos humanos o carácter democrático de las instituciones, aspectos que, al menos sobre el papel, son valorados por los gobiernos occidentales.
El gobierno chino recibe de África una cantidad ingente de materias primas. Y se está construyendo una imagen de “país amigo” al realizar cuantiosas inversiones y proyectos, que aparentemente ayudan al desarrollo de los países con los que comercia. Además las exportaciones de productos chinos a precios baratos han permitido el acceso a artículos de consumo, antes fuera del alcance de muchos africanos.

8. África genera inmigración

Europa es el continente que más emigrantes ha producido en los últimos 400 años. Personas de todos los países europeos han emigrado, sobre todo a América, empujados por guerras, persecuciones, o para escapar de la pobreza, generada a veces por procesos de progreso tecnológico, como la revolución industrial.
En África se estima que más de 19 millones de personas emigran dentro del continente. A Europa llega sólo una de cada cien personas que emigra.
En este continente se encuentra la mitad de los refugiados del mundo. Las catástrofes naturales y, sobre todo, los conflictos armados han disparado esas cifras desde los años noventa. Junto a este drama convive el de los desplazados: en 2008 más de 11 millones de personas huyeron, pero no salieron de las fronteras de su país.

9. Guerras causadas por motivos étnicos, o religiosos, o como consecuencia de la pobreza.

Los africanos no son más violentos que el resto de los mortales y conviene recordar que los grandes desastres bélicos de nuestra historia se han desarrollado en Europa.
Detrás de cualquier situación bélica hay un discurso ideológico que justifica su “necesidad”. El argumento de las tensiones por motivos étnicos y religiosos es recurrente y no sólo es utilizado por los medios occidentales. El “divide y vencerás” es la base de la propaganda dirigida a las poblaciones, envueltas en guerras absurdas contra los que ayer eran sus vecinos.
Hoy la violencia que sufre este continente está muy relacionada con la lucha por el control de los recursos naturales. Bandos que luchan todos contra todos (ejércitos poco profesionales y uno o más grupos armados dirigidos por señores de la guerra, a veces financiados por países vecinos) y cuya barbarie recae sobre la población civil. El caos generado por el contexto bélico se convierte en el escenario perfecto para que la explotación de las materias primas se lleve a cabo sin control.

10. Que no nos den lecciones de solidaridad.

Este concepto está muy presente en África, donde la idea de familia nuclear que predomina en Occidente no existe. Se extiende mucho más allá de los padres, hijos y hermanos y el sentido de pertenencia a una familia es uno de los valores fundamentales que se inculca en la educación.
A diferencia de las sociedades más ricas, donde la solidaridad suele sustentarse en lo que nos sobra, para los africanos la solidaridad es obligatoria en el amplio ámbito de la familia, independientemente de que se cuente o no con recursos, se presta ayuda a un miembro de la familia que está en apuros.



viernes, 8 de noviembre de 2013

Chimamanda Adichie: el peligro de la historia única

Genial comunicación. Chimamanda Ngozi Adichie es una novelista nigeriana. Tiene varios libros publicados en castellano como "La flor púrpura" (2005), "Medio sol amarillo" (2007) y "Algo alrededor de tu cuello" (2010). En este enlace viene el vídeo original de la página TED con mejor calidad de imagen. 


viernes, 25 de octubre de 2013

Saskia Sassen dona el importe de su premio Príncipe de Asturias a instituciones de investigación.

En estos tiempos de miserias intelectuales y personales de los políticos de turno que nos ha tocado sufrir, se abren de vez en cuando pequeños ventanucos de aire fresco que nos permiten coger aire. Esos soplos de honradez personal nos ayudan a continuar, a no caer en la rutina malencarada a la que nos están abocando tantos sinvergüenzas e ineptos como tenemos que escuchar todos los días y que además, para más bochorno, dirigen nuestros destinos. Estos personajes no llegarán a entender nunca la honestidad de Saskia Sassen profesora de Sociología en Nueva York que, siguiendo sus convicciones y dejándonos de paso un gran ejemplo, ha donado todo el montante de su Premio Príncipe de Asturias (50000 €) a instituciones investigadoras de nuestro país. Fantástico gesto que, seguro, no tiene la repercusión mediática que debiera.

Saskia Sassen, es profesora de Sociología de la Universidad de Chicago y ha dedicado especialmente sus investigaciones a la globalización y a las migraciones. Ha sido ampliamente reconocida y estudiada popular y académicamente a partir de su libro "La ciudad global".

http://www.lne.es/sociedad-cultura/2013/10/25/saskia-sassen-dona-50000-euros/1489190.html

miércoles, 29 de mayo de 2013

Pierre Bourdieu y la escuela.

Bourdieu, hace unos años ya, hablando sobre cómo la escuela es el perfecto instrumento de reproducción de las desigualdades sociales. La escuela, las leyes que la dirigen, suele hablar de acceso igualitario y de equidad. Sin embargo, lo que realmente demanda nuestra sociedad y que pasa a ser el criterio fundamental de nuestra educación, es la eficacia, entendiendo ésta, como la mejor forma de ir colocando a cada persona en el sitio correcto del engranaje social para el mantenimiento adecuado de todo el sistema. Así, la desigualdad, promovida y mantenida como algo natural, se entiende como consustancial al propio ser humano. No se nace libre e igual ante la ley, eso es una milonga, se nace fundamentalmente desigual. La  equidad, el reparto justo, la igualdad de oportunidades... sí, de todo eso se habla en las leyes escolares... incluso pueden ser ideas-marco de dichas leyes pero realmente no existe ninguna vocación profunda, cierta, de promoverlas. Son, en realidad, el maquillaje que oculta la verdadera cara de nuestra sociedad "naturalmente" desigual.